lunes, 4 de julio de 2011

Pasa, y no me mires

Pasa, y no me mires...
Sigue errante tu camino,
no vengas en mi ayuda,
no intentes consolarme,
que hoy he perdido mi honor,
que ya soy un cobarde...

Vamos, ¿no me oyes?.
Sí, piérdeme el respeto
ya no ME importa nada,
soy un cobarde, un cobarde...

Mis ideales, ¿para qué?
"No, yo nunca mataré,
nunca cogeré un arma,
y menos la dispararé...".

Oh, futuro misterioso,
imprevisible al débil mortal!.
¿Y sabes qué pasó?.
Un día, los generales se levantaron
en revolución
y hundieron al país en sangre.

Movilizaron a la población civil,
a aquellos que no queríamos la guerra,
y a todos nos dieron armas...
Yo... yo..¿sabes?, era uno...
uno de esos malditos!.
Ya no tenía nombre,
ni casa, ni padres, ni novia,
ni nada que pudiera hacerme feliz.

Era un número, uno más
entre varios miles de ellos.
No pensaba, ni reía,
todo con ellos estaba prohibido.
Y un día, casi sin darme cuenta,
apreté aquél gatillo oxidado...

Segundos después, un hombre,
no sé si esposo ó padre,
no sé si inocente ó culpable,
¡qué más da!,
un hombre gritó, y calló al suelo,
vacío su cuerpo de vida...

Pasa, y no me mires,
sigue errante tu camino,
pues yo, soy un ASESINO...

17/06/1982

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