martes, 8 de noviembre de 2011

A Amparo

¿Escuchas, reina?
Son gotas de lluvia
que ahora, enfurecidas,
sobre nosotros caen.
Son esas gotas
lágrimas mías que, tristes,
por ti lloran.

¿Oyes, amor?
Son las olas del mar
que, bravas y enojadas,
la costa agitan.
Son esas olas
quejidos de mi corazón
que a ti no llegan.

¿Ves, Amparo?
Es el sol que,
en el horizonte,
se oculta.
Viene ahora la Luna,
un día ha terminado

Yo soy el Sol
quen ante ti se eclipsa
y tú, amada mía, la Luna
a la que nunca alcanzo.

Pero es mi amor
el que nunca termina.

1978

3 comentarios:

  1. ¿Sigue existiendo Amparo en tu vida? Espero que en algún momento, la hayas alcanzado, y que ella haya podido leerte.

    Un abrazo

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  2. Pues sí, Mª Carmen, aunque no se llama Amaparo :-) Veo que me está pasando con algunos de mis poemas antigüos (y éste es de los primeritos que escribí), que luego no me acuerdo de quién hablo :-(

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  3. ¡No me digas! jajaja, pues vaya decepción como te lea la tal Amparo, a menos que ella nunca supiera de tus versos.

    Buen miércoles, aquí, en Madrid, festivo: La Almudena.

    Un abrazo

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