miércoles, 9 de noviembre de 2011

La gente habla

La gente habla,
y el mar descansa.
La gente ríe,
y las gaviotas sueñan.

La vida sigue su curso
dejando día tras día
ramalazos de su historia.

En el autobús, murmullos
se mezclan con gotas de
silencio y rutina.

Fuera, el sol y la brisa.

Los pájaros y el agua azúl
juegan apartados del ruído,
sin preocuparles las risas,
los quejidos ó los llantos...

Dos mundos opuestos.

El uno, encerrado entre cristales,
prisionero de la mecánica.
El otro, libre, inmenso, maravilloso,
se extiende fuera de esa cárcel
que entre todos formamos.

Un puente, una ola, una barca.

Y entre ellos, la mar.

Tranquila, sabia, reposa más allá
de nuestros fríos cristales.



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