jueves, 24 de noviembre de 2011

Mis lecturas favoritas (El Quijote)

Logré leer El Quijote, por fin, hace cuatro ó cinco años. Y digo bien lo de "logré", porque me llevó unos cuantos intentos conseguir leerlo. Desde mi adolescencia, allá por la prehistoria, hasta que me lo empapé, pasaron como unos cinco ó seis intentos; sin lograrlo...

Generalmente, no lograba avanzar más allá de la página cinco, creo recordar. No podía más, ahí ya desistía. Y una vez tras otra, pese a todo eso de que es "una joya universal", "que quién no lo ha leído", "uno no se puede morir sin leerlo"... Y, claro, iba de complejo en complejo, porque a mi me aburría como una ostra.

Todo cambió, ya digo, hace unos cuatro ó cinco años. Me regalaron el libro en el trabajo, en una de esas denostadas fiestas del amigo invisible. Un compañero, que aún sigo sin saber quién es, me lo regaló. Y ¡bingo!. Es una de esas ediciones que salieron por lo del centenario del Quijote, con una cosa que parece muy tonta, pero que fue la llave para que disfrutara como un enano de su lectura: en la misma página viene la "transcripción" de esas palabras que yo no lograba entender su significado. Sí, ya lo sé: lo correcto es ir a consultar un diccionario cuando uno se encuentra con un término que no conoce; pero yo no lo hago nunca, para qué les voy a mentir. Y como saben los que hayan tenido la fortuna de leer el Quijote, la novela es una maravilla, pero hay que reconocer que no es fácil de leer... Así que siempre tropezaba en la misma piedra... y me aburría. Hasta que llegó a mis manos esta edición...

Entonces, sí. Me fascinó, me cautivó, me encantó. Reí, y no es exageración, a mandíbula batiente con las desventuras del caballero y su Sancho Panza, y se me hicieron entrañables personajes. Lo disfruté, además, en un viaje que hicimos en autobús a Cantabria; y las horas de autobús, pesadas como se sabe, las pasé dormitando y leyendo, ó mejor, disfrutando del Quijote.

A quien no lo haya leído aún, que no desista; quizás sea un libro que espera la madurez de su lector, no lo sé. Quizás haya que tener la inmensa suerte de dar con la edición adecuada, como fue mi caso. Ó las dos cosas. El caso es que insistan, estoy seguro de que, llegado el momento, podrán decir con orgullo: he leído el Quijote, y me lo he pasado en grande.

4 comentarios:

  1. Pues mira, algo así me ocurrió a mi. En el instituto, ya sabes, te hacen leer fragmentos de este autor y del otro, pero no terminas de verte en su piel, ni entrar en la obra completamente, porque uno es joven y la vida no es lo que le dicen aquellas lecturas de siglos pasados, pero cuando ya eres adulto y retomas algunas de esas joyas de la literatura, entonces sí le das el valor que tienen y lo puedes disfrutar.

    De todas maneras, yo soy partidaria de que en los institutos se hable de todos los autores más relevantes del XVI, XVII, XVIII y XIX, aunque sea a trocitos, porque siempre se te queda algo. Y es que estoy escuchando últimamente, que en los institutos apenas se leen estas obras porque dicen los profesores que los chicos no las entienden, que les aburren. Naturalmente que no las entienden al cien por cien, pero tienen que saber que están y de qué van (es lo que llamamos tener cultura general), y con el tiempo... muchos las leerán con verdadero placer.

    Un abrazo y hasta luego, Carlos.

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  2. Bueno, me pasó eso sólo con el Quijote; soy, como sabes, muy de Bécquer, por ejemplo, y yo ya en el Instituto alucinaba con él, igual que con Lorca, Machado, León Felipe, etc. Es verdad que no me gustaba entonces, y me siguen sin gustar, por ejemplo, Quevedo ó Góngora... Pero tampoco podemos pretender que nos guste todo, no?.
    A mi, como a todos los de mi edad, me hicieron leer el Lazarillo, la Celestina, Fuenteovejuna, etc, y me gustaron, y hoy lo agradezco. Pero no me hacían leer, y sí lo leía en mi casa, a Herman Hesse, por ejemplo, con ese Siddharta, Bajo las Ruedas, su mítico Lobo Estepario,... y disfrutaba ya un montón. Y no te digo nada de García Márquez...
    En fin, no sé qué quieren los profesores de hoy en ese aspecto. Creo que sí, que la literatura de esos siglos(bueno, en realidad de ninguno, claro) nunca debería desaparecer de los Institutos.
    Gracias, y saludos.

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  3. Vaya, parece que hemos leído lo mismo, porque todos los libros que mencionas, yo también los he leído. Recuerdo que tuve una época que me dio por leer todo lo relacionado con los nazis y los judios, y quedé tan harta del tema (en el sentido de saciada) que rara vez me da por leer actualmente algo relacionado con ellos.

    ¿Has leído a Delibes? porque yo era (y soy) de las que si les gusta un autor, lo agotan. Fíjate que hay un autor francés, Christian Signol, que tiene casi 40 libros sobre la Dordogne (una región francesa) y la vida de los campesinos en el siglo XIX, y los tengo todos, y me los he leído todos, en francés. Fue un regalo de Navidad. Imagínate cuand abrí la caja y empecé a sacar un libro, y otro, y otro, y otro... así hasta casi 40. No me lo podía creer. Con decirte que tuve lectura para un año entero, y eso que yo voy a libro y medio por semana, a veces hasta 2 libros por semana.

    No hay nada más enriquecedor que un buen libro, y poder compartir lo que nos aporta ese libro.

    Hasta luego...

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  4. Pues sí, tengo también a Delibes entre mis autores preferidos. Si es que hablar de grandes autores españoles es empezar y no acabar....

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