lunes, 21 de noviembre de 2011

Mis libros

Para desengancharnos de esta sobresaturación política que estamos viviendo en estos días, propongo cambiar el chip, y hablar, por ejemplo, de qué libro ó libros estamos leyendo.

Como podréis suponer viendo la imagen, estoy ahora con "Hijas del Frío", de Camilla Läckberg, escritora que se ha especializado en novelas policíacas y de suspense.

Es el segundo libro consecutivo que leo de esta escritora(antes fue "Los gritos del pasado"), y bueno, no por nada especialmente, pero reconozco que, aunque con unos argumentos que en ocasiones, especialmente al principio, puede dificultar la lectura y el seguimiento de la acción, la verdad es que, pasada esa fase inicial de desconcierto con los cambios de escena y personajes que va introduciendo la escritora, luego se hace la lectura una cosa amena.

Tengo ya preparado otro libro de Camilla Läckberg, "La princesa del hielo", con lo que al final me terminaré conviertiendo en un especialista de esta escritora sueca. Ya digo, no es que sean obras maestras de la literatura universal, pero entretienen, que tal y cómo está hoy el mundo, me parece que es suficiente. Y demos gracias a Dios (bueno, cada según sus creencias...).

Cuando acabe la lectura de este libro, posiblemente me ponga con la biografía de Steve Jobs, con cuyo libro me he hecho en estos días, y la verdad es que tengo curiosidad de conocer más en profundidad la vida de este genio, que como persona, dicen, dejaba bastante que desear. Ya os contaré...



3 comentarios:

  1. Buenos días, Carlos.
    No conozco a esta escritora sueca. Digamos que últimamente no leo nada policíaco y de suspense, lo cual no quiere decir que no haya leído de este tipo de libros, o que no vaya a leerlos en el futuro.

    Lo cierto es que por ahora estoy leyendo The Time Traveler's Wife (la esposa del viajero del tiempo), de Audrey Niffenegger. Es una novela de 615 páginas que me tiene enganchada por lo improbable-imposible de que alguien pueda moverse hacia el pasado o hacia el futuro sin poder controlar cuándo irse o adónde llegar, y que, sin embargo, en el libro pareciera que podría suceder como si la persona que lo hace fuera el primer eslabón de un hombre evolucionado que daría paso a otra especie de hombres, igual que el Cromagnon sucedio al Neanthertal. A pesar de los continuos cambios en el tiempo, la novela está tan bien llevada que te absorbe por completo, tanto que en dos ocasiones ¡casi me paso de parada de metro! jajaja.

    Normalmente suelo tener dos libros que voy simultaneando, uno en inglés y uno en francés, incluso a veces uno en castellano, pero ahora llevo unas semanas que estoy leyendo sólo en inglés, por eso acabo de terminar The Dressmaker of Khair Khana (la modista de Khair Khana, basado en un hecho real), de Gayle Tzemach Lemmon, que habla sobre cómo se las tenían que ingeniar las mujeres, en Kabul, cuando los talibanes les prohibieron acceder a la enseñanza, al trabajo, y tenían que permanecer recluidas en sus casas, y acudir a la calle siempre con un acompañante masculino. Algunas mujeres, para sobrevivir, comenzaron sus propios negocios, pero siempre en la clandestinidad, cuidándose muy mucho de los talibanes. Es increíble lo que podemos hacer cuando las circunstancias lo requieren, porque es eso, o la muerte en vida, y el ansia de supervivencia siempre es más fuerte.

    Te iré contando qué otras cosas leo.

    Un abrazo y buen lunes.

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  2. No deja de asombrarme(y admirarme...), con aquellas personas que tienen dominio de idiomas... Como soy un inútil en este aspecto, de oído duro, pues valga mi arrodillamiento a tus pies, Mª Carmen...

    Por otra parte, apasionante tema el viajar en el tiempo; y no es ciencia ficción, no. Llegará a hacerse posible, aunque queden varios siglos para ello(si antes no nos hacemos pum, claro).

    De hecho, hace no mucho leí un libro escrito por un científico americano sobre esto, aunque con una conclusión un tanto pesimista: sólo sería posible hacia el futuro, no hacia el pasado. Pero es posible, sí...

    Saludos.

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  3. No, Carlos, no hay que arrodillarse ante nadie. Nunca. Digamos que me gustan los idiomas y leer, ya sea en inglés, ya sea en francés, me ayuda a no perderlos porque ya sabemos que lo que no se practica, se olvida, y más un idioma. Suelo leer blogs en francés e inglés también, y hay un conocido que cada día me deja sus comentarios en francés, y yo le estoy muy agradecida porque me ayuda, es una manera como otra cualquiera de practicar.

    Oye, está bien esto de saber qué libros leemos, porque así puedo buscar nuevas vías de entretenimiento, nuevos autores, nuevos argumentos.

    Un abrazo y buenas noches.

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