domingo, 27 de noviembre de 2011

Uno ya no está en edad de merecer

Uno ya no está en edad 
ni de merecer,
(pues ya de más joven a nadie merecía),
ni mucho menos de soñar despierto...
Claro que aunque la edad
ya empieza a pesar como loza de granito,
y, para desgracia de uno,
ya parece que el tiempo hacia atrás
supera infinitamente al que por delante le queda,
sino por vivir, sí por estar,
uno sigue siendo, mal que le pese,
un humano más, con sus delirios
y sus bajezas,
sus suspiros y sus  rarezas.
Así que no me contraigo, 
Dios no lo quiera,
a soñar en mis horas de reposo,
si reposo puede llamarse a esas horas viciosas
en las que dícese que el Diablo a sus anchas vaga,
cuando las tinieblas dueñas se hacen
de lo que por el día el Sol domina.
Y, maldita la gracia que me hace,
pero cierto es que la confusión que en estos tiempos
de mi ha hecho su aposento,
hace que al levantarme por las mañanas,
si levantarse puede llamarse a abandonar
el popurlamente catre llamado,
Confundido sea mi primer apellido.
Porque, ¿cómo quiere usted que le llame
a quedarme ensimismado sin certeza ni sospecha
de si he estado soñando cuando estaba despierto,
ó estaba despierto mientras soñaba?...
¿El beso canalla que te di, furtivamente,
cuando tú ni siquiera allí estabas,
sólo beso fue, ó no fue a ti,
ó ningún beso di...?
¿Ese guiño que, juro por mis muertos,
de tan lindos ojos yo vi partir:
era para mi,
dormido estaba y fue imposible de ver,
ni siquiera fue un guiño,
ó a mi lado tu amante estaba,
y de él fue para ti...?
¿Ese brazo en la cintura que, 
nadie me niegue,
yo recuerdo haber puesto,
iluso fui por ni siquiera pensarlo,
tan verdad es como esto que estoy escribiendo,
por pensarlo siquiera al triste nimbo estoy condenado,
ó alguien paseando así contigo yo vi,
y en mis delirios de hombre mayor que voy siendo
suplanté a quien es hoy dueño de tu corazón?
Por no hablar ya, sinvergüenza que es uno,
de esos paseos por la arena mojada de playas perdidas,
tus pies en la orilla desaparecidos,
tus labios con el amanecer enredados,
tu risa reconciliándome con la vida...
Pero, ¿acaso estaba yo borracho?;
ó si no lo estaba, podía ser que, desesperado,
ya no sé si, alguna vez, algo he soñado,
ó fue verdad que conmigo estabas,
ó yo vi otra pareja, y quise que ella fueras tú,
ó lo soñe mientras dormías,
ó yo dormía cuando tú lo soñabas?.
¿Cuándo, torpe de mi, no paro de desear
que algún día, no sé cuándo, ni dónde, ni porqué,
yo me veo, te veo, y veo a los dos
como hoy veo a tantos novios con sus manos entrelazadas,
lanzándose piropos no aptos para niños,
quizás lo sueño en mis sueños, y ahora estoy dormido,
ó estoy despierto, y no es que sueñe, sino que alucino,
ó es un deseo de adivinar el mañana, pero nada más,
ó eres tú quien me quieres, aunque nada me dices,
ó yo quien quiero que me quieras, y sí te lo digo,
ó esto no es un sueño, pero yo sí te quiero,
y dolorido el alma, sé que tú a mi no, no es que ahora
no me quieras (triste y dolorosa es la vida),
sino que ni planteártelo siquiera en tus ilusiones entra?.
Como usted puede ver, uno ya no tiene edad
no ya de merecer,
que cierto es, nunca por nadie ha sido merecido,
sino ni siquiera ya de soñar, bien sea dormido,
ó despierto...
2003

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