viernes, 2 de diciembre de 2011

Yo tuve novia de pequeño (2)

Pues bueno, a lo que iba. Que allí también iba Africa, claro. Y yo tan contento, porque los novios siempre nos alegramos cuando estamos con las novias, no como hoy en día, que los novios quieren tener novia, pero a distancia: mejor, con los amigos. Entonces, no; yo quería estar siempre con Africa. Y lo dábamos por hecho, oye, algo tan natural... Vamos, que yo me veía ya en ese futuro tan lejano que siempre tienen los niños, casado con Africa, fijaros...

Así transcurrieron pues no sé si los años más felices de mi vida, pero sí varios años de mi infancia. Hasta que ya, más tarde, mi amigo Juan Luis y yo empezamos a tener menos contacto. Fuimos junto al instituto, al Isla de León, y seguíamos para allá y para acá juntos. Pero a él no le iba mucho lo de estudiar. Así que un día lo dejó, y fuimos perdiendo el contacto. En todo.

Llegó el momento en que ya ni nos veíamos, y claro, yo dejé de ir a su casa, que hasta entonces era mi segunda casa, y sus padres eran casi mis padres, y sus hermanos, casi mis hermanos. Y Africa, pues fue dejando de ser mi novia... como pasa casi siempre, claro. Y sus problemas de salud hasta parece que fueron desapareciendo, como mis vivencias de niños.

Un día, yo ya con quince años ó así, y ella con catore, ó también así, la vi; cruzaba el Parque de nuestras vivencias, había crecido, era ya casi una mujercita. Me acuerdo incluso que llevaba unos pantalones vaqueros ¡que le quedaban tan bien!. Y me enamoré, perdida, locamente. Volvieron los recuerdos de cuando éramos novios, y pensé que, bueno, si ya había sido su novio todavía me recordaría, no?. 

Me equivoqué. Africa había crecido, no como yo, que seguía siendo un niño con pantalón corto. Ella era ya una mujer hecha y derecha, pero además una mujeraza, guapa, preciosa, linda. Y claro que se acordaba de mi, faltaría más. Pero ya no éramos novios, y ella quiso seguir no siéndolo. Fui un día a su casa, con un anillo, y me declaré; ella misma me entreabrió la puerta, me miró, y me dijo un no, lo siento, que aún me duele en lo más profundo ahora que lo recuerdo. Perdimos con los años no sólo el contacto, sino el noviazgo.

La veía pasar, y era tener un agujero en el corazón, una pena en el alma, dos lágrimas que empiezan a resbalar...

3 comentarios:

  1. Vaya, ya veo que te dejó el corazón destrozado, valor tuviste después de unos años, en llevarle un anillo y declararte. Pero seguro que pronto la reemplazarías por otra :)

    Buenas noches, Carlos

    Lola

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  2. Qué linda historia, Carlos. Así son nuestros amores de niñez y de adolescencia, tan fuertes, tan desgraciados, la mayor parte de las veces. Es lo que se conoce como el proceso de 'crecimiento' y que parece que no, pero nos marca para el resto de la vida, de alguna manera.

    Ya ves, aquel amor de Carlos x África forever, se quedó en un forever que duró lo que duró, es decir, casi nada.

    De todas maneras, es un hermoso recuerdo.

    Gracias por compartirlo y buena tarde de sábado.

    Un abrazo

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  3. Gracias, Mª Carmen y Lola. Bien, supongo que así se va creciendo, y haciendonos mayor. Pero igual que con Mª Jesús, recuerdo mucho a Africa,aunque ya lleve años y años sin verla, y me gustaría saber de ella, sentirla, hablarle,... ¿abrazarla?. Quizás...

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