viernes, 2 de diciembre de 2011

Yo tuve novia de pequeño

Sí, con 7 ú 8 años, yo tenía novia. Se llamaba Africa, y era hermana de mi mejor amigo, Juan Luis. La familia de Juan Luis era familia numerosa, no sé si eran 12 ó 13 entre niños y niñas. Juan Luis era mi compi en La Salle, cuando estudiábamos la olvidada EGB. Ibamos y veníamos juntos del colegio, y después, por la tarde, yo me pasaba las horas, hasta la noche, allá en su casa. Por su hermana, claro, porque ya éramos novios...

Africa era una niña enfermucha. La verdad es que nunca me enteré qué es lo que tenía, y aún hoy lo sigo desconociendo (aunque ya hace años que no la veo). El caso es que no me importaba. Yo llegaba a su casa, y la madre ya me anunciaba: "Afriquita, tu novio...!". Y yo pues como que lo daba por hecho, no?, y me iba derecho a su habitación. La recuerdo siempre en su cama, levantándose al verme, y sonriéndome...  Y jugábamos, no me pregunten a qué, porque ya hace toda una vida, y más de la mitad de la otra, así que no sé...

Siempre me acuerdo de Africa: de su cara, de sus ojos, de su sonrisa,... La sonrisa, no sé porqué, es quizás lo que siempre me llama más la atención de una mujer. Me cautiva e hipnotiza. Bueno, no sólo de una fémina: la verdad es que de cualquiera. A mi se me gana por la sonrisa, siempre. Quien me sonría, sabe que siempre estaré a su lado. Tan es así que hoy, que ya han pasado pues, fíjense, tritantos años, recuerdo perfectamente la sonrisa de Africa.

Yo me iba casi todos los domingos con la familia de mi novia al campo. Tenían un 1500, un SEAT, no sé si recordarán cómo era. Bueno, la verdad es que no sé cómo entrábamos todos, porque aparte de 13 ó 14 niños, también iban "mis suegros". Pero entrábamos, eh?. Todavía me acuerdo que mi pobre madre, que Dios la tenga en su gloria, me preparaba una botella de leche que yo, luego en el campo, me tomaba del tirón, a gañote. Joder, cómo sabía esa leche... Hoy en día tomo leche, sí, pero la verdad es que no le hallo el gusto. En aquel entonces, sí; la leche sabía a gloria. Supongo que entre el desplazamiento, las apreturas del coche, el calor, y lo verde del campo, aquello cogía un sabor que era gloria bendita.

Pues bueno, a lo que iba. Que allí también iba Africa, claro. Y yo, tan contento...

(Continuará)

2 comentarios:

  1. Benditos amores infantiles, tan tiernos, tan inocentes...

    Sigue, sigue, que esto se pone interesante :)

    Hasta luego...

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