viernes, 20 de enero de 2012

De Bécquer y otros sueños

Como saben ustedes, me encanta la poesía. De hecho, quienes me leen ya lo saben, porque publico poemas míos frecuentemente, e incluso una de mis secciones está dedicada a que ustedes accedan directamente a ellos...

También es verdad que no soy apasionado lector de poesía. Tengo mis poetas contados, y ya está: Machado, Lorca, Fray Luis de León, León Felipe,... y Bécquer, claro, el "culmen" de los poetas, para mi gusto.

Uno lee a Bécquer("Porque son, niña, tus ojos /verdes como el mar, te quejas; /verdes los tienen las náyades, /verdes los tuvo Minerva, /y verdes son las pupilas /de las huríes del Profeta...), y le es imposible permanecer impasible. Bécquer es la pasión, la sensualidad, el romanticismo, la tristeza, la poesía hecha arte...

No me gusta la poesía "complicada"; quiero decir, no dejo de reconocer que, por ejemplo, Góngora y Quevedo son, por supuesto, unos poetas de dimensión sobrehumana, excelsos, magníficos... Pero a mi no me gustan. Hacen una poesía complicada, demasiado culta para mi gusto. Bécquer, no; es la sencillez hecha palabra, la musicalidad de una partitura, la fuente de agua cantarina que penetra por los oídos y te llega al misma alma:


Porque son, niña, tus ojos 

verdes como el mar te quejas; 
quizás, si negros o azules 
se tornasen, lo sintieras.


¿Se puede hacer algo más simple, dulce, fácil?... Uno puede leer a nuevos escritores, disfrutar con mil aventuras, descubrir talentos nuevos... Pero siempre volverá a Bécquer,  a su melancolía, a su buen gusto para escribir los versos más bonitos a su amada, a su amor imposible, a su musa,...

Tengo, sé que es una tontería, pero tengo varias ediciones de sus rimas y leyendas. ¡Qué tontería, no?. Sí, pero mi gusto por su poesía es tanta que hasta acaban regalándome nuevas ediciones de su obra (sin ir más lejos, a Bécquer me lo regalaron mis alumnos de informática. ¡Gracias!).


Los suspiros son aire y van al aire. 

Las lágrimas son agua y van al mar. 
Dime, mujer, cuando el amor se olvida, 
¿sabes tú adónde va?


¿No es una maravilla?. Supongo que ustedes ya lo habrán leído, y empapado de sus versos. No sé si disfrutarán tanto como yo, que siempre vuelvo a releerlo, a gozar, a llorar con sus rimas y leyendas. Pero si  no es así, ó lo leyeron hace tiempo, ¡vuelvan, por favor!, y recuerden ese goce íntimo que, estoy seguro, sintieron la primera vez que lo leyeron.

1 comentario:

  1. Bueno, era obligatorio leerlo en el bachiller, de modo que sí, que tuve que leerlo, y aún recuerdo sus cuento El Monte de las Ánimas y la impresión que me causó.

    Supongo que seguirá siendo obligatorio leer a Bécquer (y a los demás que mencionas) ahora, aunque como cada Reino de Taifas tiene un plan de estudios, vaya usted a saber lo que leen y a qué autores leen...

    Un abrazo y buen fin de domingo.

    Mari Carmen

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