jueves, 12 de enero de 2012

Una maravilla

Soy, la verdad, muy escéptico con el ser humano. Creo que, a la mínima oportunidad que se le de, se comporta como lo que es: un lobo para los otros, como dijo aquél... Mientras todo vaya bien, no hay problemas; pero como se tuerzan las cosas, a la más mínima... ¡Ay, Dios, qué de barbaridades se es capaz de cometer!. O sin que vayan mal las cosas, a la más mínima, ¡zas!, salió el demonio que todos tenemos dentro.

Sin embargo, no deja de sorprenderme, a mi edad, la capacidad de ese mismo odioso ser humano, de crear cosas maravillosas, de una sensibilidad extraordinaria, capaz de tocar la fibra sensible que todos tenemos dentro, unos más, y otros menos: un poema; una canción; una pintura;... un vídeo.

Este es el caso. Mi amiga Mª Paz ha colocado en su Facebook un vídeo, que lo cojo prestado, y que, debo de reconocerlo, me ha hecho saltar las lágrimas: de alegría; de sentimiento; de asombro; de orgullo, incluso... Creo que, en unos minutos, nos demuestra esa capacidad para lo bueno que tiene el hombre (sin sexo), y que tan escondido está en tantas y tantas ocasiones.

Lo tienen colgado a la la derecha de la pantalla, pero lo cuelgo en este artículo también, porque merece la pena.

Veanlo, oiganlo (enciendan los altavoces, la música es una gozada), disfruten,... y diganme, de verdad, si no les ha emocionado.


1 comentario:

  1. Sí, es muy hermoso. Lástima que las cosas no sean, en la vida real, tan bonitas. Quiero decir que ojalá hubiera realmente una cadena infinita de favores, de amabilidades, entre todos, pero no es así, me temo.

    Un abrazo y buenas tardes.

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