domingo, 5 de febrero de 2012

La Leyenda del Nazareno

Como saben los naturales de San Fernando, si hay un Cristo que levanta verdaderas pasiones, este es el Nazareno, esa bellísima talla que pasea la madrugada del Viernes Santo por sus calles, ante la admiración de los miles de isleños que pueblan sus calles para acompañarlo en su deambular anual.

Es  un auténtico espectáculo ver su salida y posterior recogida en la Iglesia Mayor, con la presencia de miles de personas en la plaza, abarrotada, espectantes, deseando ver en la puerta a su nazareno, para llenarlo de piropos y cariño. Animo desde estas líneas a quienes aún no lo conocen, a que se acerquen  esta semana santa, y lo disfruten.

Lo que no todo el mundo sabe, es que esta figura del Nazareno tiene una leyenda, cuanto menos, inquietante, a sus espaldas. Y es que esta talla apareció en el Mesón del Duque, que era un hostal, a mediados del siglo XVIII. Esta es la historia:

"Cuentan que a mediados del siglo XVIII llegaron a La Isla un grupo de italianos que se hospedaron en este mesón, posiblemente llegarían de paso para embarcarse en algún barco que los trasladaran a América. Este grupo, seguramente, en una noche de juerga en alguna que otra taberna se enzarzaron en una reyerta ó altercado con otras personas, que desembocó en el apuñalamiento, por parte de esos italianos, de una persona que quedó tendida muerta en el suelo en medio de un gran charco de sangre. Los italianos al ver el resultado de su nefasta noche de parranda y temiendo ser prendidos huyeron con rumbo desconocido.

Avisado el Alguacil Mayor de la Real Villa, se presentó con sus ayudantes en el mencionado Mesón del Duque para arrestar a los asesinos, pero éstos ya habían huido. A las órdenes del oficial, el grupo se dispuso a registrar el equipaje que habían dejado. Y, entre medio de los bártulos, se encontraba un viejo baúl que abrieron y se quedaron sorprendidos al hallar, entre paños y diversos ropajes, una cabeza y unas manos de la imagen de un Cristo, que a la postre sería el conocido y venerado en La Isla como Nuestro Padre Jesús del Nazareno".

("La historia pequeña de San Fernando". Julia Molina Font)

No me digan que no es una bonita historia... e inquietante, eh?

3 comentarios:

  1. Ya lo creo que es una bonita historia, Carlos. Espero que sigas deleitándonos con más historias de San Fernando. Háblanos de sus calles, de sus casas,de su gente. Será un placer, como siempre, leerte

    Un abrazo

    Lola

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  2. Gracias, Lola. Bien, otro tema del que hablar...

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  3. Curiosa sí que es, Carlos. Seguramente los italianos se llevaban esa cabeza y las manos con el fin de allá donde llegaran, armar a su Cristo y así sentirse un poco más cerca de casa. O quizá tenía un gran valor y lo habían robado. A saber... Lo que cuenta es que ahora lo tenéis vosotros, ¿verdad?

    Hasta luego :)

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