domingo, 22 de abril de 2012

Pasear por San Fernando

¿Qué puede hacer ó visitar una persona que no conozca San Fernando, y venga de visita?. ¿Dónde puede ir?.

En San Fernando, de toda la vida, los cañaíllas nos hemos paseado por la calle Real, muy remodelada (y creo que para bien) en estos últimos años. A nosotros nunca nos ha hecho falta quedar a ninguna hora ni en ningún sitio para encontrarnos con amigos. Yo recuerdo que en mis tiempos de estudiante, a las siete y media u ocho de la tarde, cuando ya estaba cansado de estudiar y/o necesitaba un descanso, tiraba para la Plaza del Rey, que estaba a nada, 5 ó 10 minutos de mi casa, y y paseaba un poco; en pocos minutos siempre me encontraba a alguien de mi pandilla, ó a la pandilla completa, por allí paseando.

El paseo típico del cañailla va desde la Alameda, hasta el final de la calle Rosario, colindante con Colón. De toda la vida. Allí se juntan pobres y ricos, estudiantes y profesionales, matrimonios y parejas en labores de reconocimiento mutuo... Y claro, es inevitable tener que estar parándose constantemente para saludar a uno, charlar con otro, detenerse aquí, mirar allá...

En su magnífico libro, que ya en alguna otra ocasión he recomendado su lectura, "La historia pequeña de La Isla de San Fernando", Julio Molina Font nos da ya una idea de la importancia que la calle Real tiene para el vecino de San Fernando. Y dice:

"Carrera por donde jóvenes y parejas de novios iban y venían machaconamente desde la Alameda, pasando por la plaza de la Iglesia, siguiendo por la calle Rosario hasta Colón y vuelta a empezar,...".  Y sigue unas líneas más adelante: "Nadie sabe explicar por qué razón los isleños tienen preferencia por esta calle, porque sitios tiene La Isla propicios para todas las actividades que se puedan realizar en ella;..."

Es cierto. Como les digo, el paseo por antonomasia de nuestros vecinos es esta calle, que como dice Julio, es y ha sido: "gran casino abierto, en donde se hacía todo lo que en un casino se podía hacer y que iba desde matar el tiempo plácidamente hasta vivir cualquier peripecia que pudiera hacer girar la vida".
 


Plaza del Rey, lugar de encuentro de San Fernando

El punto de encuentro suele ser la Plaza del Rey, de la que arriba tienen una imagen; con la imponente estatua del general Varela a caballo presidiéndola, es el punto neurálgico de San Fernando. Allí se suele quedar con los amigos, porque quizás sea el punto más céntrico y más a mano de todo el mundo. Luego, hay dos opciones: ó acercarse hasta la Alameda Moreno de Guerra, donde cada año suele instalarse los stands de la Feria del Libro, y en Navidad, un Mercadillo de bisutería, bufandas, bolsos, libros, etc:

Alameda Moreno de Guerra

pese a lo cual, creo que es una plaza bastante desaprovechada, entre otras cosas por contar con un templete de música que, dado el número de bandas musicales existentes en La Isla, podría ser mucho más usado, organizando casi todos los fines de semana alguna actividad de música, baile, teatro, actividades infantiles,...

...ó seguir en dirección a la Plaza de la Iglesia, lugar importantísimo siempre en la historia de San Fernando. No siendo una plaza especialmente grande, allí se encuentran sin embargo importantes instalaciones de la vida cotidiana cañailla: su impresionante Iglesia Mayor:

Iglesia Mayor

sin duda, el monumento más impresionante e importante de la villa, sede de numerosas bodas cada año, de visitas religiosas a su Nazareno ó Medinaceli, de misas diarias, y de incontables acontecimientos sociales; del restaurante La Mallorquina, allí situado de toda la vida, y en el que no sólo se puede comer ó tomar un café, sino disfrutar de su magnífica respostería.... 

Situado tamién en la Plaza de la Iglesia está el hotel AC SalyMar, hoy un hotel de 4 estrellas:

Hotel AC SalyMar

sustituto del construido e inaugurado a mediados de los sesenta del siglo pasado, y testigo perenne desde entonces de la vida diaria de San Fernando.  De este hotel, cuenta Julio Molina en su libro una deliciosa anécdota: las habitaciones del hotel contaban con dos camas individuales; si algún cliente solicitaba cama de matrimonio, el empleado de mantenimiento las unía con unos anclajes metálicos que evitaban que las camas se separasen. "Pero los había que no solicitaban este servicio y juntaban las camas ellos mismos sin el anclaje preceptivo. El resultado era, que cuando se acostaban y se pegaban demsiado, las camas se separaban por disponer de ruedas en dos de sus patas, y el batacazo estaba asegurado. El director notaba que esto ocurría con cierta frecuencia pues su despacho estaba situado debajo de la habitación 101, y de cuando en cuando sentía el golpetazo en el techo y decía: otra pareja que ha juntado las camas en la 101"...

La Plaza Iglesia continúa en una de sus esquinas por la calle Rosario, la calle enenlozada como  se suele decir, por motivos que ustedes deducirán claramente... Pero esto es ya otra historia.
 



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