martes, 17 de abril de 2012

Un poco de seriedad, por favor.

Este país está perdiendo el Norte... bueno, y el sur, el este y el oeste. Verán ustedes: un señor político dimite (llevaba 12 años en el cargo, que no está mal...), porque "parece" que llevaba más alcohol en sangre del permitido (pueden leer la noticia en Diario de Cádiz); bien, hasta aquí lo que debería ser normal en una democracia seria y asentada (justo lo que NO es España). Es decir: hay fundadas sospechas de que este señor iba ·alegre", tiene un accidente, se le pilla, y... en una acción nada normal en estos días que corren, el afectado dimite..

Pero hete aquí que el secretario general del partido al que el aludido pertenece, sale con unas declaraciones en los que parece que quiere quitarle hierro al asunto: que se la había [la dimisión] comunicado por teléfono "por un hecho que afecta a su vida personal". Bueno, no sé a ustedes; pero a mi eso de hacer referencia a la "vida personal" me llama la atención poderosamente. ¿Un cargo público puede hacer en su vida personal lo que le venga en gana?. ¿No es exigible una moral personal en la vida privada de un señor que ejerce un cargo público?. Ojo, no confundamos en este caso "moral" con la interpretación sesgada que a este término se le dio en la época franquista, en la que, por ejemplo, al homosexual se le tachaba de "inmoral". No, no me refiero a eso.

¿Estaríamos dispuesto a tolerar que cualquier cargo público haga de su capa un sayo, y tenga en su vida privada un comportamiento deshonesto (drogas, sexo, comportamiento violento,...). Si usamos esa vara de medir, el desafortunado viaje (a mi juicio) de nuestro querido Rey para cazar elefantes, entraría en el "ámbito personal", y por tanto, no sería criticable, por ejemplo. ¿De verdad es tan fácil separar ambos conceptos, de tal forma que a cualquier cargo público no se le pueda criticar por llevar una vida personal "disoluta"?...

No sé, yo creo eso de que la "mujer del César....", ya saben ustedes. Creo que es exigible que, quien ocupe un cargo público, deba  llevar una vida privada al margen de escándalos, cualquiera que sea su índole. Entre otras razones, porque así será mucho más difícil que pueda sufrir "presiones" en el ejercicio del cargo que ocupa, ustedes ya me entienden. Me parece difícil que quien no es un ejemplo en su vida personal, pueda ejercer en las debidas condiciones unos deberes públicos en tales condiciones. Por eso me ha llamado la atención ese querer desviar la atención, en el caso que nos ocupa, diciendo que lo que ha ocurrido es  "por un hecho que afecta a su vida personal"; bueno, ir bebido no es bueno nunca, ni ejerciendo ni sin ejercer cargo público alguno. Pero, en cualquier caso, como autoridad pública se debe de dar ejemplo; y en este caso, eso no ha ocurrido.

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