viernes, 29 de junio de 2012

La sangría que no cesa

Hoy se despiden los PIDLU; como hace nada fueron los ALPES; y antes los PIE; y los Ma'arifa; y los Arrabts; y los Avantes; y los Génesis;... y esto es la rueda de la vida que no para de girar y saltar, sin que uno vea la necesaria estabilidad de la gente amiga.

Algo más de dos años han estado con nosotros, creo; se me pierde los detalles en la nostalgia de la despedida, ignoro los pormenores de los contratos. Sólo sé que, a la reciente pena de nuestros ALPES despedidos, ya mismo volveré a reencontrarme con el fantasma de las tristes partidas. 

Llegaré este lunes, como siempre, a primera hora de la mañana a este lugar de trabajo que desde hace ya unos años me acoge, y reviviré las mismas emociones desencajadas de tantas mesas vacías. Porque uno, qué quieren que les diga, no se acostumbra jamás a decir adiós a los que, hasta ya mismo, han sido parte de su vida cotidiana. Porque, claro que sí, el roce hace el cariño, cómo no... Y cuando entraron hace unos meses, ¿quién va a reflexionar sobre lo corta que es la vida?. Les ves llegar tan sonrientes, algunos tan tímidos, otros expectantes ante su nuevo trabajo, y todos olvidamos que es temporal y provisional; que la alegría que ahora se desparrama por entre todos los rincones del trabajo, se tornarán, en su día, en desolación y amargor por tener que decir adiós.. Que la vida, al fin y al cabo, es el paso continuo de un tiempo que no se detiene.

Y claro que algunos de los que quizás lean esto, dirán que, bueno, no hay mal que por bien no venga; y que, al fin y al cabo, sólo son unas finalizaciones de contrato, y que le quiten lo bailado, que eso han disfrutado en época tan difícil. Y bueno, claro que sí; pero creo que no debemos de olvidar que, detrás de esos contratos, hay unos nombres, y unos apellidos, y unos hijos, y una esposa, y un marido, y una mujer, y un hombre... y una vida de ilusiones, de deseos, de vivencias que, ahora, se paralizan; que deben de esperar tiempos sino mejores, sí, al menos, iguales a los que ahora pasan ya de largo.

Uno no se acostumbra, la verdad. Quizás sea porque necesito tan desesperadamente contar con una estabilidad que me permita crear mis propios sueños, que no sé cómo reaccionaría si yo estuviera en la piel de estos compañeros,... Uno tiene ya una edad que tanto cambio de compañeros, tanta despedida, tantas lágrimas en el triste adiós le crea una bola difícil de tragar.

Que la ausencia sea breve; que todo, a partir de ahora, sólo pueda mejorar; que ha sido un placer y una bendición haber compartido tantas mañanas con vosotros. 

No os digo adiós; simplemente, hasta pronto.



3 comentarios:

  1. Un beso fuerte a todos los compañeros PIDLU

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  2. Hola, Carlos, sí que es triste despedirse de los compañeros. Espero que puedan volver. Yo también estoy en paro y se me hace raro no ir a la Escuela. Digamos que, por ahora, estoy de vacaciones. Ya veremos si se acaban en septiembre o se prolongan.

    Buena semana y espero que no paséis mucho calor, aunque eso es algo difícil, estando en verano.

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  3. Hola, Mª Carmen. Sí, calor, mucha calor; pero bueno, estamos en verano, y nada que no se pueda arreglar en la playa ó piscina...
    Lo que parece de solución más complicada es esta marea de paro y desolación que crece y no parece tener fin.
    Saludos.

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