martes, 10 de julio de 2012

Rajoy y la productividad

Siempre recordaré la opinión que le oí a José Mª García, el "Butanito", aquél sagaz periodista que destripaba por las noches a políticos, dirigentes deportivos, etc en la radio, cuando le pidieron que definiera a Mariano Rajoy.

Decía el Butanito hablando de Rajoy que: "Rajoy tiene una gran virtud, y es que por donde pasa, no mancha... Y tiene un gran defecto: y es que por donde pasa, no limpia....".

Creo que, efectivamente, es la mejor definición que se puede hacer de nuestro, desgraciadamente, actual Presidente del Gobierno. Ni fú ni fá, ni chicha ni limoná. Supuestamente "valiente" para tomar las decisiones fuertes que, ante la actual situación económica, hay que tomar... esa misma valentía le falta para adoptar también medidas de parecida dureza ante la Banca, ante defraudadores poderosos, ante, en suma, el CAPITAL. 

"No me temblará el pulso..." dice con gesto serio y adusto; y es verdad, para masacrar como está haciendo a la clase media de este país, no le está temblando el pulso. Todo lo contrario cuando de enfrentarse a políticos corruptos, chorizos, estafadores bankianos, y un largo etcétera se trata. Ahí, no ya es que le tiemble el pulso, no; es que no tiene: le tiemblan las piernas, balbucea, no contesta, el mal olor de su parte trasera le delata...

Esta clase social que, sin ser responsable, está pagando con creces los efectos de una crisis que no ha provocado, espera algún gesto de verdadera valentía del Sr. Rajoy. Tal puede ser, por ejemplo, que sus colegas políticos se dejen de Ipad, Ipod, ADSL,.. y chorradas semejantes, que además en su mayor parte no saben ni usar. Esta clase social, ejemplo de paciencia cuasi infinita ante las tropelías a las que se está viendo sometidas por un personaje sin los suficientes arrestos para adoptar medidas ante sus correligionarios políticos, no sale de su asombro cuando ve cómo, mientras permanentemente se le recorta sus nóminas, sus derechos sociales,  sanitarios y laborales, se encarece el nivel de vida, aumenta impertérrita la cifra de parados, se apaga la poca esperanza que en él había,  se le señala "valientemente"(dixit) como la culpable de esta crisis, mientras se insufla miles de millones de euros para una Banca atestada de chupópteros, ladrones, caras y sinvergüenzas, por ejemplo. 

La valentía del Sr. Rajoy parece manifestarse sólo cuando de joder a los ciudadanos normales de este país se trata; pero luego es incapaz de, por ejemplo, recortar los jugosos "sueldos" de los que goza su secretaria general, la señora Cospedal, un auténtico escándalo en una democracia agobiada en estos momentos; es incapaz de frenar esos millones de las antigüas pesetas que supone pagar un inútil servicio de traducción para el Senado; es incapaz, con lo valiente que él se cree que es, de incluso preguntarse en voz alta por la utilidad de este inútil Senado; es incapaz, cuando de enfrentarse a fuerzas poderosas se trata, de llevar ante los Tribunales de Justicia, para que acaben, en su caso, con los huesos en la cárcel, a aquellos que gastaron millones de euros en cosas inútiles(y ahí está el aeropuerto de Ciudad Real como ejemplo vergozante de la gestión desarrollada por los quinquis políticos compañeros de Rajoy desde el devenir de la democracia); ó de empapelar a quienes han llevado a tantas y tantas Cajas de Ahorros a la ruina, mientras ellos se han enriquecido personalmente... Ahí no; ahí Mariano Rajoy, nuestro "valiente" Presidente del Gobierno, se muestra, como reproduzco más arriba, incapaz de "limpiar".

El Sr. Rajoy olvida que no hace falta tener carreras ni masters para hacer lo que él y sus compañeros Ministros están haciendo; hasta el más tonto entre todos los tontos sabe subir el IVA, aumentar los impuestos, encarecer la gasolina, meter las tijeras en la sanidad, y recortar todo lo que le salga de sus partes más nobles... Pero ese es el camino más fácil, esa es la manifestación más elocuente de la falta de imaginación atroz de la que adolece esta mancha de gobernantes impresentables que dominan España desde hace ya demasiados años. Porque, qué lástima, aquello de "la imaginación al poder" se ha quedado en un simple eslogan, algo en lo que, por otra parte, no parece que, dado su bajísimo perfil, Mariano Rajoy Brey  haya creido nunca. Y así, nos va, claro.



No hay comentarios:

Publicar un comentario