jueves, 16 de agosto de 2012

Día de la Asunción

Como ustedes ya saben, ayer fue día de la Asunción, fiesta, aún, en España, no sabemos por cuánto tiempo (esperemos que Rajoy no dure mucho tiempo, antes de que....). Para mi fue un día excepcional, completísimo.

Verán: al mediodía, playita de Camposoto, con los amigos. Playa a rebosar de gente; mar revuelta, mucho oleaje,... Pero el agua, sensacional, estupenda. ¡Qué a gustito se estaba allí, refrescándote, charlando con los amigos, meciéndote (es un decir, con tan salvajes olas...) en esa agua de temperatura ideal.

Luego, siestita para recuperarse; aunque, la verdad, fue una siesta culposa, que se alargó cuasi dos horas, hasta cerquita de las 18'30 horas, de lo bien que descansé. Hasta mi alma se levantó gritando aquello de "padre, he pecado...". En fin, un día es un día, no?.

Y a las ocho de la tarde (a las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde....", cantaba García Lorca; pero no, ayer fue a las 8 de la tarde ...) nueva quedada con los amigos, con un apetecible programa: ver la miniprocesión de la Virgencita de la Pastora: muchísimo ambiente por la calle Real, mucha gente paseando, viendo el paso, en los bares, en las terrazas. ¡Hay que ver qué gusta una procesión en San Fernando!. La vimos en la misma calle Rosario, un poquito lejos, eso sí, pero ya digo que las calles estaban, como decía el dúo Sacapuntas, abarrotá... Aunque reconozco que mi pasión cofradera hace ya unos años que me ha abandonado (sin ser nunca especialmente capillita, todo hay que decirlo), tampoco es que me disguste ver estas salidas procesionales. Así que, bueno, no estuvo mal.

Y terminamos en la Plaza de San José, en la verbena del Prendimiento, que la noche la dedicaban a la música latina, con un cantante de salsas y bachatas. Y ya saben mi afición y habilidad (?) para los bailes latinos. Íbamos acompañados de nuestra pandilla de salir; pero allí nos encontramos aún a más amigos y conocidos, con los que compartimos ruedas de bailes, bachatas, conversaciones y charlas. Estas cosas, en fin, que hace de la vida algo maravilloso e inolvidable.

Y un poquito más tarde de lo normal, eso sí, dimos por finiquitado un día maravilloso, espléndido, con actos varios y, especialmente, buena compañía.



3 comentarios:

  1. Pues qué envidia, de verdad :) ¿Tu sabes la de años, ¡años!, que no paso yo un día en la playa...? A veces me parece que he soñado que cuando era niña y jovencita me pasaba unos veranos estupendos en la playa, ¡qué tiempos, por favorrrr!!! Pero para la próxima primavera me pienso desquitar. Como trabajo no tendré, me quiero ir, si todo va bien, a Cabo de Gata, una semanita, en abril o mayo, da igual, pero cuando menos gente haya, para campar a mis anchas, levantarme tempranito e irme a pasear por la orilla del agua, y sentarme a descansar para pintar algún paisaje, ver los cielos estrellados de aquella mi tierra, y disfrutar de pescaíto todos los días. Uf, ya me estoy relamiendo de gusto... :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Casualidad, ahora en septiembre vamos unos días a Almería, a Roquetas en concreto, con visita prevista a Cabo de Gata...

      Te lo digo por ponerte los dientes largos, Mª Carmen
      :-)

      Eliminar
  2. Un día de los buenos, sí señor!, con playa, amigos, siesta (casi de pijama y orinal, como las de don Camilo), procesión, buen ambiente, baile y risas, seguro que hubo muchas risas, de esas que levantan el ánimo y rejuvenecen el alma y la cara, que dicen los expertos que se mueven un montón de músculos.
    Me alegro, Carlos. Vive al día, Carpe diem.

    Leonor

    ResponderEliminar