viernes, 3 de agosto de 2012

Y todo sigue igual...

Pasea uno por San Fernando, y es como repetir los mismos pasos, el mismo paseo, de hace ¿cuatro¿?¿cinco años?.

Ve uno el castillo de San Romualdo, a la entrada por el Puente Suazo, por el que pasa no ya los meses, sino los muchos años, y no se sabe nada; bueno, nada no: que le han aplicado algo blanco que tapa sus bonitas piedras, el Ayuntamiento, sin duda, sabrá porqué, convirtiéndolo en un adefesio que oculta su bonita silueta, e incluso su gloriosa antigüedad...

Llego a la Plaza del Rey, y Varela, el imponente monumento a Varela, nos contempla; pero detrás, ahí sigue, como símbolo de una decrepitud sobrevenida, ese imponente edificio municipal, la casa de todos, el Ayuntamiento, uno de los más bellos de España, consolidando no ya su miseria, sino  la de esos políticos que lo han habitado, y que son, parece ser, incapaces de hacer la reforma necesaria. ¿Se caerá ante nuestras propias narices, y estos salvadores de la nada se pondrán,encima, contento, diciendo aquello de : "ahora construiremos un nuevo ayuntamiento con el esfuerzo de todos que será ejemplo de"... Ejemplo de desgana, de inoperancia, de nula capacidad de trabajo.

Y más adelante, y para ustedes a su izquierda, lo que antaño fue la Capitanía General del Estrecho; un bellísimo edificio, clásico andalúz, como pueden comprobar, con sus balcones y sus cierros, majestuoso, orgulloso de su pasado, y, supongo, indignado por su presente, y, quizás, asustado por su inmimente futuro. La Casa Lazaga, otro ejemplo de falta de ganas, de falta de ilusión por hacer bien el trabajo, de ineptitud supina... Que si un Hotel con Encanto; que si un Hotel sin Encanto... y pasan los días, los meses, los años, y no hay cañailla digno de ese nombre, que pase por delante, y no se le acongoje el alma. Porque tu destino, Casa Lazaga, será caerte, desplomarte al suelo, ante el asombro y la perplejidad de quienes te quieren, y la indiferencia de los que pueden, y no quieren ó no saben, salvarte.

Y entre medias, ó entre tanto, el puro despropósito de las obras del tranvía. La calle Real, permanentemente en obras, desde que empezaron las "ídem" del tranvía, hace ya unos cuantos años. Molestando a los paseantes con sus vallas; con sus lozas mal puestas; con sus malos olores, que nadie sabe de dónde vienen; con esos albañiles que no terminan nunca la faena; y se levanta, y ahora se tapa; y se abre, y luego se cierra; y lo que en principio parecían unas obras que dejaban la señora calle Real, el corazón de San Fernando, en un estado de presentación muy coqueto, todo hay que decirlo, ahora es un maremagnun de rodeos, de ruidos, de polvo, de... ¿dejadez, quizás?. ¿Acabarán algún siglo de éstos con unas obras que, para colmo, ni se sabe cuándo contemplará el paso de su tranvía?. Otro ejemplo más, y van..., de dejadez, de falta de imaginación, de ganas de trabajar como se debería por este pueblo que contempla, entre absorto y desanimado, cómo pasan los años, y aquí nada, nada, cambia.

2 comentarios:

  1. ¿Todavía están en obras con el tema del tranvia? Ya ni me acuerdo de cuándo fue que me sorprendí al ver el cambio que estaba produciéndose en la calle Real, y hasta me las prometía felices de poder subir a dicho tranvía en cualquiera de mis escapadas a San Fernando, pero ya veo que va para largo. ¡Lástima! Os queda tener paciencia, Carlos, me temo.

    Buen fin de semana :)

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  2. No sólo igual, está cada vez peor. Las obras de la calle real no van a terminar jamás porque está mal planteada. Tienes razón en que el castillo ha perdido su belleza como le ha pasado al de Sancti Petri. Las casas,como la de Lazaga, abandonadas al vandalismo, ya se han llevado las almenas.
    Mucho rollo con las obras que los vecinos quieren hacer en sus casas, mucha catalogación y muchos impedimentos, y ellos dejando morir edificios históricos de gran valor.

    Siento que tengamos un gobierno en San Fernando al que le importa un comino la ciudad y menos los ciudadanos.
    Saludos.

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