martes, 21 de agosto de 2012

Yo soy del Parque (II)

Como dije en mi anterior entrada(http://siguemecf.blogspot.com.es/2012/08/yo-soy-del-parque.html), el Parque ha cambiado muchísimo desde mi niñez; por ejemplo, lo que hoy es un aparcamiento en superficie, de esos que el Ayuntamiento tiene distribuidos por todo San Fernando, hace no tantos años formaba parte de  la piscina municipal: una piscina estupenda, sí, de 50 metros, y con un gran solarium en el que secarse y tomar el sol. Anda que no he pasado yo días allí... Las instalaciones contaban además con otra piscina más pequeña para los niños, así como con zona ajardinada, vestuarios y bar; organizaba también cursos para enseñar a nadar (mis dos hijos aprendieron allí), y era un sitio estupendo para pasar el día con la familia, dado que, increíblemente, una isla como es San Fernando no contaba en aquel entonces con playa (Camposoto es, relativamente, reciente...)... Porque, bueno, Caño Herrera no podía considerarse playa en su sentido literal, aunque allá fuéramos de vez en vez a refrescarnos en medio del fango, que no otra cosa cabía esperar de esa zona. Y La Casería siempre ha tenido muchas piedras, y aún hoy en día, no se sabe bien porqué, sigue sin ser bien acondicionada para su uso como playa.

En la piscina entrenaba también el Club de Natación, en el que estaban como profesores Quino y Rivas, que nadaban como los ángeles. Cuando acabé el COU, en el Instituto Isla de León, me dio por querer presentarme a las pruebas para entrar en la Escuela Naval de Marín, para empezar la preparación como alferez de navío (no me pregunten el porqué; sólo puedo decir, ahora, en la distancia, ¡qué error, qué inmenso error!...). Una de las pruebas físicas que había que hacer era la de natación, y yo, lo confieso, a esa edad ¡no sabía nadar!. Mi hermano Juan Luis era amigo de Quino, uno de los monitores de la piscina que enseñaba a los niños; habló con él, para que me enseñara, y allí, en la piscina, me pasé un verano estupendo recibiendo sus clases, porque Quino era un magnífico profesor, amable, simpático. Tanto me gustó la natación que, muchos días, a las 8 de la mañana, ya estaba yo metido en el agua, disfrutando de la soledad del momento, e incluso de esa sensación maravillosa de sentir las gotas lluvia metido en la piscina... La natación es, sin duda, uno de los mejores deportes que hay... Y esa fue, para mi, una buena época.

En el Parque, en esos años, tampoco existía el actual Pabellón de Deportes; la parcela que hoy ocupa éste era parte también de la piscina, donde se hallaba la piscina infantil, con zona ajardinada; y, separada por un muro, la casa abandonada con el campito de fútbol que les comenté en mi entrada anterior.

En aquellos entonces, el Parque acogía también la Feria del Carmen y de la Sal, y lo que es la Caseta Municipal estaba, también, en la Piscina. Se entraba mediante una puerta que comunicaba el Parque con la Piscina, y justo junto a la entrada se localizaba el escenario. Pueden leer algo más sobre esto en mi entrada http://siguemecf.blogspot.com.es/search/label/Feria.

Al lado del Parque se encontraba el Club Naval de Oficiales, con sus veladas nocturnas, que sigue aún abierto, aunque creo que con otro nombre; y a su espalda, el Barrero: una zona de huertas, con un barranco con agua en su fondo, y en los que, recuerdo, habitaban lagartos amarillos, que más de uno vimos y "cazamos" (?). Allí, de vez en cuando, iba con un amigo a poner trampas para los pájaros. Lo que hoy es "El Almendral", nosotros siempre lo conoceremos como "El Barrero", así que pasen los años; porque cuando llovía, aquello era un auténtico barrizal de fango... y barro. En una de las huertas por allí existentes recuerdo haber ido con mi madre a comprar frutas, sobre todo, brevas...

Y, tirando hacia lo que hoy es Bahía Sur, se hallaba Caño Herrera. A la altura de lo que hoy es la barriada Olmos (que, por cierto, en su día era el basurero municipal, ¿te acuerdas, Leonor?), pero pasando la vía del tren, estaba la huerta de Queque, con sus vacas, y su perra, pastora alemana. Yo decía de Queque que era mi tío, aunque no fuera así en realidad. Queque vivía con su esposa, Chana, en una casa de la calle Cecilio Pujazón(ver: http://sanfernandoyyo.blogspot.com.es/2012/05/calle-cecilio-pujazon.html). Era una de las casas antigüas que ya fueron derribadas, y en concreto, estaba donde hoy hay una Inmobiliaria. Antes era un patio de vecinos, y su entrada estaba justo junto a una verja que daba acceso a los chalets de Santa Bárbara. Allí, antes de trasladarse al Parque, vivió mi madre con mi abuela, y de ahí la relación con Queque, y mi consideración de "tío". En la casa de al lado, vivía mi tío Manolo, tío de verdad, ya que era hermano de mi madre. Por esa familiaridad, más de una vez iba yo a la huerta, y pasaba allí un rato, con sus vacas, su perra, sus gallinas... Y le veía ordeñar, dar de comer a los animales, y esas cosas. La huerta era grande, sí, no sé si podía extenderse hasta, más ó menos, lo que hoy es Miró....

Antes toda esa zona eran caminos de arena; y por allí había que coger para llegar a la isla del Corazón (se decía que, vista desde el aire, tenía esa forma), lugar mítico de juegos, aventuras, partidos de fútbol, baños furtivos, etc. La isla estaba rodeada de caños, y para llegar a ella había que atravesar un tablón de madera, con el consiguiente riesgo, claro, de verte en el agua si resbalabas... Más de una vez, un poco ya más mayor, iba a reflexionar, pensar, regodearme en el silencio que la iluminaba, y creo que algún que otro poema puedo tener allí escrito. No sabría situarla ahora; no sé si podía estar a la altura de lo que hoy es el Club La Salina, ó un poco antes, donde está ahora la estación de tren. Pero todos, estoy seguro, todos los niños de mi generación la recordarán. 

La Isla del Corazón...


6 comentarios:

  1. Hola, Carlos: Mi comentario no va ha ir dirigido al escrito de la Entrada, que esta muy desarrollado y ameno de leer. Este nuevo "look" o plantilla de tu Blog, te voy a ser sincero, quizás sea cosa de mi vista, o de la edad, que tambien, el fondo negro al leer varios renglones se me nublan las letras, tal vez por el contraste del fondo. Si tú tambien lo observas y te sucede lo mismo, quizás lo pudieras mejorar. Espero no te vayas a molestar por lo que espongo ya que tu criterio es el que manda, sólo es mi percepción. Además te digo más, a mí el negro como que nó me da "Yuyu". Recibe un saludo.

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  2. Atendiendo tu sugerencia, como no puede ser menos, a ver qué te parece este...

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  3. Carlos qué mano a mano nos traemos con el barrio del parque!. Recuerdo todo de lo que hablas, el barrero, la piscina municipal, la velada del Carmen, la caseta y el escenario, y la casa de la calle Cecilio Pujazón a la que iba muchas veces con una amiga que era la hija de Juan, el que trabajaba en la ferretería de Tadín, al comienzo de mi calle, donde estuvo el Telepizza. También he ido a "cañorrera" y a la casería donde había que esperar la subida de la marea para bañarse.
    Lo del basurero municipal no lo recordaba pero ahora que lo dices ha venido a mi memoria el paso de los carros de la basura por aquel camino. Con la localización de la Isla del Corazón me ocurre como a ti, no sabría situarla con exactitud, pero por donde tu dices estaría.

    Nuestros dominios y nuestros tiempos.

    Un saludo Leonor.

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  4. Ahora sí Carlos, que poquitas cosas hay en la vida que no puedan ser mejoradas. Un saludo, y te darás cuenta que no falto a mi lectura de tus artículos.
    Estoy siguiendo también el blog de tu amiga Leonor, me esta pareciendo muy interesante y a su vez me instruye bastante sobre San Fernando, en cosas de lo que desconocía. Un saludo.

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    1. Carlos cuando quieras vamos a "tus dominios" a que me cuentes historias mientras yo voy capturando las imágenes. Todas las tardes salgo para hacer algunas fotos y tengo proyectado ir esta tarde para terminar de publicar la Barriada del Parque.
      Estaré sobre las ocho por la zona de Puerto de Palos y Escritor Manuel Barrios, pero no te sientas citado, es por si no quieres perder la ocasión. No te parece?

      Un saludo afectuoso Leonor

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