lunes, 20 de agosto de 2012

Yo soy del Parque

Pues verán ustedes: yo viví mi niñez, infancia y juventud en el Parque Almirante Laulhe, conocido hoy en día como el Parque de los Patos, y hace años, simplemente, como "El Parque".

La lectura de la última entrada del blog "SAN FERNANDO-Ayer y hoy... y otras historias", de la amiga Leonor, me ha traído algunos, pocos, recuerdos de esa época.

Hasta mi casorio, viví con mis padres en la calle Capitán Ángel Sevillano, en el nº 2 concretamente; en la barriada, no se asusten, Francisco Franco (lo cual, posiblemente, explique mis fobias y filias...).

Esta calle, no sé porqué, la he buscado en el Google Maps, y ni siquiera aparece; aunque el Maps está bastante anticuado, porque la Iglesia de San José Artesano aún aparece colocada en el Colegio Padre Casal Carrillo, cuando es evidente que lleva ya bastantes años en su actual emplazamiento, en la calle de los Muertos (y veo también que aún incluye la Piscina Municipal, desaparecida también hace ya años...).

Toda esa zona ha cambiado bastante; yo recuerdo, por ejemplo, que las campanadas de la iglesia llamando a misa, los domingos por la mañana, me solían despertar, con mi consiguiente cabreo (uno ha sido dormilón siempre, qué le vamos a hacer). La iglesia estaba situada en aquellos entonces en el colegio, hoy llamado Casal Carrillo, no recuerdo cuál era su nombre en esos tiempos, y hablo de finales de los sesenta del siglo pasado; era no más de una capillita, un aula "tomada prestada" del colegio, y en la que ejercía su ministerio el Padre Casal Carrillo, una persona, la verdad, muy sencilla, llana, estupenda. Lo recuerdo aún vivamente: delgado, con gafas oscuras, paseando "de civil" con su traje gris por las calles, y que tenía la gran virtud de despachar las misas como en unos 15 minutos a lo sumo... Me encantaba por eso sus misas, porque en un pis-pás te veías ya libre de la obligación semanal... La contrapartida era el cura de la iglesia de La Pastora, cuyas misas eran interminables, y me tomaba como una especie de castigo por no haber podido ir antes a la del Padre Casal (creo recordar que esta de La Pastora era la última del domingo en San Fernando, a las 9 de la noche, ó así)...

Cuando la Iglesia se trasladó a su actual ubicación, a esa parte del colegio trasladaron a varias familias, que creo recordar venían de la parte de la Ardila, y que tuvieron allí su hogar durante unos cuantos años. Entre ellos tuve varios amigos con los que, cómo no, jugaba a diario grandiosos partidos de fútbol por las noches. Aún me encuentro de vez en cuando en mis paseos por la calle Real a uno de ellos, Angelín, con el que sigo manteniendo el saludo pese a los años transcurridos, ya que nuestras vidas se separaron hace tantos años... Por cierto, sigue siendo, como en aquellos entonces, un forofo de su Real Madrid...

Justo al lado de mi casa estaba una sede de la Falange (Falange Española de las JONS), aunque recuerdo que no estuvo allí muchos años; sí el edificio, que sirvió también como aposento a varias familias. Alli vivía un señor mayor, que protestaba por nuestros balonazos de fútbol, y del que siempre recuerdo una expresión peculiar: "a guarnaja", lo que, traducido al español, quería decir "fuera, largo"...

Yo vivía en el bajo izquierdo; en en bajo derecho estaba la tienda de "Angelín", una tienda de ultramarinos. La tienda era del padre, Manolo, pero con el paso de los años, fue su hijo, Angel, el que se hizo cargo de ella. Esta familia sigue teniendo un buen chalet cerca del Club de Oficiales, que conocí por dentro, en alguna que otra visita que hice, supongo que acompañando al hijo de Angelín que, aunque mayor que yo y que la mayoría de los componentes de mi pandilla, pues de vez en cuando coincidíamos en algún partido de fútbol. Recuerdo que se metió en la Marina, ó en la Infantería, y ya le perdí la pista.

Más abajo de la calle, había otra tienda de ultramarinos, la de "Luis", amigo de mi hermano, justo a la misma entrada del Arco, un pasadizo que unía la calle con un descampado, y que para nosotros era el mejor campo de fútbol de la época. El Arco, creo, sigue aún existiendo; no así el terrizo, que asfaltaron, aunque, si soy sincero, no sabría decir ahora mismo qué es lo que hay allí, exceptuando unos aparcamientos...

Y al final de la calle, los ultramarinos "La Española", que aún sigue abierto, aunque parece que hoy es un Bar:

(Foto tomada del Blog  "SAN FERNANDO-Ayer y hoy... y otras historias", de Leonor)

En mi época de niñez, el Parque no era como es ahora, ni mucho menos; recuerdo que, en la parte del Parque más cercana a la Barriada, pero ya en el interior, había también una casa, ni la más remota idea de a quién pertenecía ó para qué servía, aunque creo que estaba cerrada y abandonada; colindaba con la piscina municipal, y había también un pequeño descampado de arena que, por supuesto, habíamos convertido también en campo de fútbol. ¡Cuántos partidos jugamos allí!. Aquella parte del Parque estaba organizado en paseos y jadines, con sus plazoletitas y bancos para sentarse. Y allí jugábamos por las noches al esconder, con esa sensación de miedo que da el oir unos pasos y unas voces acercándose mientras tú estabas tirado en mitad de los arbustos, sudando, temblando, y sin saber qué era preferible: que te descubrieran, ó que no; porque estar allí, sólo, en medio de tanta noche, tanta quietud, tanto silencio,...

(Continuará)

4 comentarios:

  1. Carlos, qué casualidad! Estoy recorriendo toda la zona del parque para terminar de publicar este barrio.
    Creo que esa casa a la que haces referencia dentro del parque fue durante un tiempo un Centro de las Juventudes Femeninas, allí se hacía el Servicio Social que era una especie de cursillos para que la mujeres llegaran al matrimonio con una buena preparación por supuesto bajo el prisma de la iglesia católica y de la falange.
    Yo sólo entré en dicho local en un par de ocasiones con algunas compañeras del colegio. Si te digo la verdad, yo prefería conocer las copas de los árboles del parque en los que siempre andaba subiendo, o recorriendo caminos hasta la "Isla del Corazón", que seguramente conocerías, y a la que llegábamos cruzando un caño por encima de un poste de madera. Yo prefería bañarme en los caños salados junto a las compuertas y corretear a los cangrejos violinistas que no había quien los pillara con tantos agujeros como tenían en el fango. Más de una vez llegué a casa con los zapatos chorreando y los calcetines en la mano lavados en las aguas de "cañorrera" para desenfangarlos.

    Toda la zona que hoy día está ocupada por Bahía Sur era mi parque de atracciones natural.

    Quizá hoy tenga tiempo de publicar la calle José Revuelta Soba (la bajada de la piscina).

    Un saludo Leonor.

    P. Mi marido te recuerda del parque porque allí tenía unos primos, Mario y Ramón Bugatto.

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    1. ¡La isla del Corazón!. ¡Claro que sí, Leonor, cómo no voy a acordarme, si allí jugábamos entre el misterio del alejamiento, el agua, los caños, el gusanillo de pensar que ¡anda, si mamá supiera donde estoy!. La quiero mencionar, sí, en una próxima entrada. Creo que estaría situada donde en donde hoy es el Club La Salina, no?.

      Y Mario y Ramoncín, claro que sí. Mario era de mi pandilla, porque andaremos por la misma edad; Ramón era unos años más pequeño, pero jugaba con nosotros al fútbol, de manera extraordinaria ambos, además. Creo que incluso llegaron a jugar en el San Fernando, no?.

      A Mario le veo de vez en cuando por la calle Real; a Ramoncín le perdí la pista, la verdad.

      Gracias, Leonor, por tantos recuerdos.

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    2. Creo que estaría más o menos por ahí. Yo recuerdo que atravesábamos la vía y andábamos un camino de tierra hasta llegar a los caños. Al cruzar el poste de madera nos encontrábamos en una especie de isla rodeada de caños por todas partes. Cuántas tardes jugando en esas tierras!.
      Pues sí que jugaron en el San Fernando, precisamente el otro día buscando tus artículos en el Mirador, encontré las fotos de la plantilla del año 1980, creo,y estaban ellos.

      Esta tarde he estado por la barriada del parque haciendo fotos, hay unas vistas preciosas del Observatorio y Torrealta.
      Ya las verás.
      Un saludo Leonor

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  2. Qué entrañables recuerdos, Carlos :) Siempre es agradable recordar aquellas calles en las que uno ha vivido y en las que ha aprendido tantas cosas.

    Ten una buena tarde.

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