martes, 25 de septiembre de 2012

Lyli

La conocí hace ya casi ocho años, en noviembre del 2004. Yo acababa de llegar al IEDT, un organismo autónomo de la Diputación, dedicado a las políticas activas de empleo, y a gestionar una chorrada de millones de euros de fondos europeos. Había llegado desde el Servicio Provincial de Recaudación, en el que estuve 16 años destinados, y donde había llegado a la triste conclusión de que uno no tenía ya ni edad ni ganas de besar ningún culo.

"Hola. Eres Carlos?", me sobresaltó una voz femenina, dulce y educada, cuando estaba sentado en mi mesa, pocos días después de aterrizar en este nuevo destino que Dios me había proporcionado (gracias, Miguel). 

"... yo soy Lylian. Teodoro nos llama a su despacho"., continuó hablándome esa compañera a la que yo no conocía de nada, y que aumentaba aún más mi sorpresa y estupor "conminándome" a acompañarla al despacho del gerente, a quien conocía sólo de haber sido presentado el primer día de mi llegada.

¿Lo recuerdas, Lyli?. Yo, ya vez que sí, como si fuera aún ese día. Lo que Teodoro nos encomendó fue la creación de un Departamento de Comunicación, que se haría cargo de la organización de cualquier evento que hiciera el IEDT, así como de la política de prensa de éste, bajo sus órdenes, naturalmente.

Lily era (es) periodista, y yo, ya lo saben ustedes, me manejo bien con la informática. Una de las primeras cosas que hicimos fue crear un Boletín de Prensa. Nos reuníamos a primera hora en lo que era el despacho inutilizado del Diputado, disponíamos los diversos diarios (Diario de Cádiz, La Voz, El Mundo, El País,...) en la mesa, e íbamos seleccionando lo que considerábamos era interesante para la gerencia; se hacían las correspondientes fotocopias, se grapaban, y se entregaban varias copias del mismo.

No teníamos, en aquellos primeros días, ninguna estancia física para nosotros; cada uno seguía en su mesa, nos buscábamos ó nos llamábamos para reunirnos, leer, hacer una puesta en común, y sacar adelante ese boletín de prensa que, no mucho después, decidimos escanear e informatizar en una base de datos que yo hice, que a Lyli le encantó, y que poco a poco fue tomando forma.

Guardo aún el recuerdo vivo de esos días, como pueden ver. Pasamos del grado de compañero al de amigo y casi confidente. Desayunábamos todos los días juntos, nos llamábamos mil veces al día, pusimos nuestras mesas juntas para pelearnos y gastarnos bromas entre nosotros cuando, por fin, dispusimos de sitio físico para el Departamento, reímos juntos, y viajamos juntos cuando había que desplazarse para cualquier cosa.

En 2005, el IEDT organizó (organizamos) la Conferencia del Mediterráneo, en el hotel Valentín de Chiclana, unas jornadas sobre cooperación transfronteriza, y con motivo de la cual nos tuvimos (nosotros y bastantes compañeros) que quedar a "vivir" prácticamente en el hotel esos días. Y yo veía a Lyli siempre corriendo de acá para allá, hablando ora en francés, ora en inglés (una de las muchas cosas que admiro de ella, es esa facilidad innata para los idiomas, dada mi proverbial torpeza para ellos...) con uno, con otro conferenciante, preocupada de que todo saliera bien, que las reuniones empezaran a su hora, de recibir a tal invitado, de que la mesa estuviera lista... Han sido, sin duda, mis mejores días profesionales, unos días compartidos con compañeros que eran amigos, de trabajo, de sudor, de calentamiento de coco... de risas, convivencia, baile y camaradería, que siempre recordaré: Marina, Mª José, Curro, las Ana, Miguel, Pepe, Antonio, Mario, ... y Lyli, siempre Lyli.

Después de la Conferencia, hubo otras jornadas, otros días, otros actos (Sevilla dixit, ¿recuerdas Lyli?), y siempre el recuerdo diario de una mujer extraordinaria, la mejor compañera, y un pozo inagotable de conocimientos del que aprender.

Como nada es eterno, y menos aún la felicidad, Lyli se me marchó, dejándome la tristeza del alma cubriéndome un corazón vacío, y el recuerdo de unos años inolvidables, de la mejor compañera, y mi mejor amiga.

Hoy aún nos vemos, de vez en cuando, y nos llamamos y nos reímos. Una ó dos veces al año quedamos para comer, para compartir viejos recuerdos, y ponernos al día de nuestras respectivas vidas. Quizás menos de lo que debiéramos, porque creo que fueron muchas horas juntas, y mucho esfuerzo compartido.

Cuando leas esto, Lyli, quiero que sepas que te echo mucho de menos, y que no hay día que aquí, en estos pasillos tan vacíos del IEDT, en el que no añore tu presencia.






7 comentarios:

  1. Ay Carlos que lloro.....mil gracias!!!! Yo también te echo de menos....y ya estamos tardando en quedar!!!! Lo mejor que me ha quedado de mi paso por el IEDT son los amigos que allí hice....menos que los dedos de una mano...pero verdaderas joyas...nos vemos muy pronto....AMIGO....y esta vez....invito yoooooo...jajajja jajaja .Todo es poco para ti.....que eres grande....no alto , (que también ).... Me refiero a GRANDE...GRANDE...y un estupendo e incansable profesional.....de los que trabajan sin pasillear.......bsssssss

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    1. La añoranza de tu presencia, ex-compi y amiga. Recuerdo mucho nuestros días juntos, y me puede la melancolía.

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  2. !Qué hermoso es una buena amistad y comprensión entre las personas, ¿verdad?. Me alegro Carlos, y te felicito porque en tu vida hayas llegado a encontrarte en tu trabajo a esta persona que tanto te agradó y acompañó en tus horas de convivencia diaria. No es nada fácil encontrarse en la vida un compañero en en tajo que conecte con uno, como tu la describes. Me alegro por tí. Un saludo.

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    1. Hola, Manolo. Sí, es verdad que he tenido la suerte de compartir unos años con la que ha sido mi mejor compañera. Hoy somos amigos, y siempre, siempre es una alegria especial hablar, quedar, comer con ella, recordar esos años juntos.

      Creo hablar por los doa cuando digo que esa alegría es es recíproca.

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  3. Bueno, aún tienes a esa amiga, por lo que veo, de modo que no todo está perdido. Os encontraréis de nuevo, os pondréis al día contándoos cosas de la familia, de cómo va todo en el trabajo, del día a día. Es bonito tener y conservar una amistad así. Podrán pasar los años, quizá nos os veais tan a menudo como sería deseable, pero lo que habéis compartido nadie os lo podrá quitar.

    Me alegra que tengas tan buenos amigos, y que tú lo seas para ellos.

    Buenas noches, Carlos.

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    1. Así es, Mª Carmen, y creo que esta entrada contribuirá a "adelantar" nuestra próxima quedada-comida.

      Son muchos los recuerdos, muchas las vivencias juntas, en, no sé, dos-tres años que estuvimos juntos, para mi un tiempo inolvidable.

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  4. No hay nada mejor que trabajar con alguien con el que te sientas a gusto. Un buen compañero y un buen amigo,es una combinación estupenda. Yo también tengo esa suerte.

    Buenas noches

    Lola

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