jueves, 18 de octubre de 2012

Al amigo pachucho

Hoy ingresa en el Hospital de Cádiz un amigo, para que mañana le operen. No es nada grave, afortunadamente; pero como nunca ha estado malo ni ha tenido que ingresar ni cosa parecida, ahí que anda el hombre casi sin poder dormir, temiendo, sudando y pesadilleando la hora tenebrosa en que, sin quererlo, tenga que dejar su rutina cotidiana, traviesa y gozosa para adentrarse en los "tenebrosos" pasillos del hospital, él que lo único que quiere es que el día de hoy sea la continuación del de ayer, sin más historias, y que reza a un Dios en el que no sé si cree para que esto sea sólo un maldito sueño de un recién estrenado otoño.

Ayer estuvimos en su casa, tomando el cafelito de rigor, las dos parejas: ellos (él y su esposa) y nos (mi esposa y yo), procurando hacerle toda la compañía del mundo, y que se olvidara de estos días hospitalarios que le quedan. Fue, como las otras veces que quedamos, unas horas de charla distendida, anécdotas, risas y magnífica convivencia, en la que nos confesaba que no es que estuviera nervioso... es que no le llegaba la piel al cuerpo, dándole vueltas a esta operación, rutinaria, ya digo, pero que ahí le tiene, comiéndole su privilegiado coco.

Como sé que me lee a diario, espero sonsacarle una sonrisa cuando esto lea, que de un respingo de sorpresa, y que le ayude a sobrellevar el mal trago. Piensa, querido amigo, que sólo serán unas horas apartado de tus cosas, tus días, tu rutina, tu nieto, y ese tu entorno que tanto quieres, y que tanto te va a echar de menos. No te preocupes, que ahí estaremos guardando celosos los atardeceres de la Bahía que a diario tanto disfrutas, y atento estaremos a que no pierdas ni uno sólo de ellos.

Que te sea leve, admirado compañero, y verás cómo antes de lo que piensas ya estarás con nosotros obsequiándonos con tu gesto amable, tu sencillez eterna, y tu bondadosa compañía.

Un abrazo de quien sabes que te quiere y admira.



1 comentario:

  1. Pues que pasen pronto esos días de hospital para tu amigo, que ciertamente a nadie le gusta estar en un lugar semejante si no es porque o queda más remedio. Espero que se recupere pronto y podáis, de nuevo, tomar ese cafelito y charlar tranquilamente, sin más preocupaciones.

    Buenas noches, Carlos.

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