jueves, 4 de octubre de 2012

Idiosincracia española

Vengo de comprar en la frutería, aquí, al lado de mi casa; hace ya un tiempo han abierto una que está muy bien, porque abre de lunes a viernes por las tardes, lo cual nos viene fenomenal a los que trabajamos.
 
Dicho lo cual, debo de reconocer que he llegado muy cabreado a mi casa. Suelo comentar que, desgraciadamente, y según mi parecer, claro (como dijo Zapatero en su día, lo que viene a continuación es "discutido y discutible"...), el español tiene, quizás, demasiada querencia al Sur, cuando, a lo mejor, debería de mirar más al Norte. En román paladino: parece que el español tiene la tendencia de comportarse como un salvaje, en vez de como un ciudadano europeo occidental... Les cuento:
 
Delante mía, una mujer ya mayor; ustedes, supongo, lo habrán comprobado: no hay quien les quite la mala y fea costumbre de "toquetear" la fruta; lo cual, si al final se lleva lo "toqueteado", pues no pasa nada; pero si no se lo lleva, pues en fin, no me hace gracia que yo me pueda comer algo algo que ha sido tocado no sé por cuántas posibles manos... No sé cuál será su opinión; a mi me parece de poquísima educación estar tocando una fruta que, a lo mejor, después no te vas a llevar. Pero no hay forma, parece que lo llevan incrustado en los genes, y es una escena que, con mujeres mayores, se repite con más frecuencia de la debida...
 
A continuación, otra mujer, menos "mayor", cincuentona ó por ahí... Vamos a ver: si está delante mía, lleva unos minutos esperando, mientras espera, ¿tanto le cuesta tener claro lo que se va a llevar?. Pues no:
 
-"Señora, que desea...".
-"Ay, hija, ponme... ehhhhh... uuummmm... Ah, sí, las papás, tres kilos..."
-"Algo más, señora?".
-"Sí.. ponme,.. las papas serán buenas, no hija?"  (pregunta tonta donde las haya: la dependienta que te va a decir, que no, que son malísimas....).
-"Sí, señora, son papas nuevas de Sanlúcar. ¿Algo más, señora?".
-"Ummm... Es que no sé qué voy a hacer pá comer... Ay, todos los días con la dichosa comida... Bueno, pues.. a ver.. ehhhh... Dos kilos de tomates, sí".
-"Pá freir, señora"?
-"Ummm, bueno,.. es que, hija, estoy pensando que... no sé... Sí, pá freir..."
_"Las papas y los tomates... Algo más, señora?"
 
Y allí que está la "señora" venga a mirar para acá, venga a tocar por allá (sí, ya lo digo, es genético en los cromosomas españoles), otra vez mirando acullá... y si hay gente detrás, nada, que se aguante.
 
Cuarto cliente... ¿Cuarto?. No, será tercero. Sí, bueno, el tercero soy yo, que ya he empezado a pedir con toda la normalidad del mundo, porqué sé qué debo de comprar, no como otras... Pero es que el "cuarto" cliente, el que va detrás mía,  es el prototipo del español "listillo", más listo que el mundo entero: él solito, sin ayuda de nadie, pues ha cogido tres hermosas chirimoyas, y se las aparta poniéndolas en el mostrador... Que, claro, yo me quedo mirándolo, y me digo: que hago, me peleo con él, le doy una hostia, él me da un guantazo, le llamo  de "hiputa" para arriba... O sea, que este "cabr..", que va después de mi, no está esperando su turno, sino que con toda la cara del mundo, me está quitando "mis" chirimoyas... Porque, claro, al quitarlas él de donde están, está dejando a la dependienta sin la posibilidad de, si yo pido chirimoyas, coger una ó varias de las que este tipejo ha apartado...
 
En fin, que me trago el orgullo, lo dejo pasar para no entrar en una discusión que este botarate de turno no va a entender, y lo que hago es, mis queridos lectores, expulsar en este blog la bilis acumulada...
 
Y vuelvo a insistir: los españoles deberían de acostumbrarse más a mirar al Norte (Europa) y menos a Africa (Sudán, Congo, etc). ¡Cuánto nos queda por aprender, Dios, para ser un país civilizado!.


5 comentarios:

  1. Carlos, eso es mala educación, monda y lironda. Eso, y que nadie les ha cantado cuatro frescas, empezando por la frutera. Y en cuanto al toqueteo, sí, es normal que ciertas personas lo hagan, pero si la frutera no pone guantes desechables, como se hace en la mayoría de supermercados, al menos que ponga un cartel bien grande donde se diga que 'LA FRUTA NO SE TOCA..." Y a continuación ponga... ¡GILIPOLLAS!

    En fin, Carlos, que lo dicho: mala educación monda y lironda, y que a veces más vale ponerse colorao una vez que cientos amarillo, de modo que la próxima vez que alguien aparte fruta, o lo que sea, le llamas la atención con sutileza, porque si el tipo tiene cara, tu más. De todas maneras, es la frutera la que tiene que poner las cosas claras a los clientes. Al menos, así debería ser.

    Buenas noches :)

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  2. Lo raro es que además no haya llegado una señora mayor, de las que no tienen otra cosa que hacer más que pasar los días, y se te haya colado diciendo que solo quiere dos pimientos, y ya que estoy aquí me llevo unas cebollas y algo de fruta, ¿no le importa verdad?, es que no me tengo de pie. Yo ya no dejo pasar a nadie, lo siento, pero yo sí que no me he tenido de pie y he esperado mi turno.

    Ya que te has desahogado estarás más relajado, así que buenas noches y felices sueños.

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  3. Es algo que este país debe de ir mejorando, aunque, no sé, tengo la impresión de que esto va a peor... Es como cuando entra en cualquier establecimiento, saluda con un Buenos días ó Buenas tardes, y la gente se vuelve y mira, como comprobando si se conoce ó no se conoce a quien acaba de entrar y saludar. Parece que en función de si es conocido ó no, se saluda. Increible, no?.

    La mala educación, los malos modales, ese egoísmo egocéntrico del español (que no deja de resultar curioso, siendo el español un pueblo muy solidario...) veo que se está acrecentando cada vez más; será cuestión de que como los planes de estudio están cambiando cada pocos años, pues así estamos...

    Buen fin de semana a ambas.

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  4. Carlos, en Alemania tocamos mucho mas las frutas y ningún Alemán podrá entender que te pongan guantes en el Super para tocar las frutas, parece hasta ridíulos lo de los guantes.

    Las frutas antes de llegar al Super o a la frutería de confianza habrán pasado por varias manos y tratamientos címicos y mecánicos y por eso hay que lavarlos antes de consumir y mirarlos bién antes de comprar.

    Si fuera solo la mano de la abuelita yo estaría tranquila pero yo y el 90% de los Alemanes nos preocupamos mucho mas de los productos címicos y la modificación genética que haya sufrido la pobre fruta y que pueda afectar seriamente la salud del consumidor.

    La posible suciedad de la mano de la abuelita la lavo con agua y ya está. Pero los productos címicos muchas veces ya no se quita tan fácil y la influecia de los productos geneticamente modificados sobre nuestra salúd no está ni lo suficientemente investigado o por lo menos publicado...

    De verdad en Alemania tocamos las frutas mucho mas que aqui y nadie te mira mal, a mi me miran mal aqui cuando toco las frutas, en Alemania no, porque es la única manera de comprobar hasta que punto viene la fruta mal o si está en condiciones...

    Un beso, Maite

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  5. Hola, Maite. Bienvenida a este blog, espero contarte entre mis lectoras, y por supuesto, encantado también de que escribas y expreses tus opiniones.

    Bien, me temo que voy a discrepar en este asunto. Personalmente, no me parece nada bien que se toque la fruta; claro que siempre la enjuago antes de comer, pero en cualquier caso no creo que, como se supone que quien se la lleva, la va a enjuagar, se tenga ningún derecho a palparla y tocarla. Hay que tener la suficiente confianza en tu frutero/a para saber que lo que te va a dar está en condiciones óptimas para comerla; y si no es así, pues habrá que cambiar de frutería.

    Pero en cualquier caso, por muchos enjuagues que yo haga, yo no tengo porqué llevarme a mi casa una fruta toqueteada por unas manos que no sé si están sucias ó limpias, sanas ó enfermas, si están lavadas ó no (las manos, digo).

    Si en Alemania esa es una costumbre, pues siento decirlo, me parece una fea costumbre; tampoco podemos creer que porque lo hagan los alemanes, eso ya está bien, no?.

    En fin, Maite, esta es mi opinión, espero no haberte ofendido.
    Gracias por le
    erme, y espero que tus visitas y comentarios formen parte cotidiana de este blog.

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