domingo, 21 de octubre de 2012

Tarde otoñal


Tarde otoñal aquí, en La Isla. Ha lloviznado algo, un poco, ante un día triste, melancólico, muy típico de este otoño en el que ya estamos, un puente entre el verano que se nos fue hace unas semanas, y esa invierno que nos traerá una Navidad, una más, en el correr imparable de nuestras vidas.
Porque estos días que ahora vivimos sólo parecen eso, un paréntesis entre las calores veraniegas, la playa, el calor, las vacaciones que quedan ya tan lejanas... y el anuncio de las muñecas de Famosa que se acercan al portal, bienvenida oficiosa a esa época de felicidades, de jaleo, de compra, de estress moderno y comercial, que todos parece como que ya vamos atisbando en un horizonte que, poquito a poquito, imparable, se nos va acercando.
 
Día de domingo, casero, relajado. Miro por la ventana, y la soledad me deslumbra; no hay nadie en la calle, aunque no llueve, ni hace frío. Huele como a calma tensa, como si llegada la noche fuéramos a asistir a un espectáculo de viento, agua, truenos, relámpagos que se fueran a comer la vida apacible que hoy hemos llevado. Ya no es la calle Real que era hace unos años, no hay el tráfico agobiante de no hace tanto tiempo; pero escribo esto casi a las nueve de la noche, y me llama la atención el silencio de la calle, la oscuridad que todo lo cubre, el aplomo otoñal hecho dueño silente de día tan extraño.
 
Salí esta mañana, jugaba mi hijo con su equipo de ajedrez (ganaron 4'5 a 0'5), y disfruté de unas horas de esparcimiento en el salón cerrado donde se jugaron las partidas, disfrutando no sólo de la victoria final del equipo, sino del juego espectacular de mi hijo, y del buen rendimiento de todos. Luego, tarde casera, leyendo esos blogs que me gustan y sigo (a Mª Carmen, a Leonor. ...; ¿qué estarán haciendo ahora?; ¿qué llenará sus mentes; ¿en qué estarán pensando?), ponerme al día del correo electrónico, y escribir estas letras, cuando me invade la melancolía de una tarde otoñal.
 
Y mañana, será otro día. Que ustedes lo disfruten.
 

1 comentario:

  1. Es que no es invierno, pero casi, por eso no me extraña que a las 9 de la noche, que ya es noche y bien noche, no haya un alma por las calles. Creo que estamos todos más o menos igual, Carlos: metidos en casita y cada uno a lo suyo.

    Buen comienzo de semana :)

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