jueves, 25 de octubre de 2012

Te despedimos, amigo

Ya sabemos que la vida es una put... mierda, y todas esas cosas; ya sabemos que casi nada bueno podemos esperar de un mundo en el que el poseedor de una fortuna de diez millones de euros, por ejemplo, no aspira a ayudar al prójimo, sino a  aumentar esa impresionante cifra hasta los quince millones, por ejemplo; porque, no sé, no es feliz con los 10, y sí lo sería con los 15. Supongo... 

Ya sabemos que esta vida que vivimos es odiosa, rencorosa, violenta, absurda, ridícula; y que lo primero que hacen cuando llegamos es recibirnos con un tortazo, para llorar... Que más bien parece que es la primera lección que quieren darnos, y que así estemos preparados para lo que nos queda. Supongo...

Ya sabemos que suele haber siempre casi más odio que amor, lucha que amistad, gritos que diálogo, empujones que abrazos; y que nos sorprende, (o, al menos, me sorprende) esa guerra continua que, parece, cualquier españolito medio está siempre dispuesto a librar, con la más peregrina de las excusas posibles.

Ya sabemos que, como dicen los poetas, este planeta en el que vivimos, esta vida que nos rodea, nos persigue, nos apabulla, nos entristece, nos agobia,... es sólo el valle de lágrimas provisional, que nos dará paso, en menos años de los que creemos, a ese cielo iluminado, perfecto, luminoso y feliz que nos espera allá arriba, cuando emprendamos el viaje más largo...

Todo eso ya lo sabemos... pero, joder, es todo tan injusto, tan y tan cruel. Ayer por la tarde, se nos fue un gran amigo, una maravillosa persona, un ser que con su sola presencia mejoraba a todos los que estaban a su alrededor; era un hombre bondadoso, desprendido, gentil, amable, todo un caballero. Llevaba algún tiempo enfermo, le habían detectado esa horrible enfermedad que mejor no nombrar, y ya fue demasiado tarde. Lo ingresaron hace unos días, porque no se encontraba bien, y permanecía sedado desde hacía un par de días, por los muchos dolores que sufría... Y ya no despertó.

Lo visitamos allá en su tierra, en la otra punta de España, ahora en mayo hizo los tres años. Y nos ganó con su entrega, su generosidad, su amabilidad infinita, su desprendimiento en todos los sentidos. Nos llevó a una Masía típica de sus tierra queridas y amadas, siendo el anfitrión perfecto; y nos sorprendió con una sorpresa preparada, de la que, como buena sorpresa, nadie sabíamos nada: en un momento determinado, la Masía se quedó a oscuras, ante nuestra perplejidad, y allí aparecieron los camareros con una tarta para mi esposa, que ese día celebraba cumpleaños, ante nuestra perplejidad, disfrute y felicidad por tan maravilloso gesto; que luego redondeó, como muestra de esa bondad que le inundaba el alma, pagando él la cena, sin que nos dejara ni rechistar (y éramos cinco parejas...).

Y asistimos en tierras de Alcañiz a la boda de una de sus ahijadas, de la que él era padrino; y allí se mostró feliz, contento, orgulloso de que su ahijada le hubiera pedido serlo. Y fue, como siempre ha sido, el mejor de los anfitriones posibles.

Nos veíamos cuando él bajaba por estas tierras del sur, que le encantaban, que las disfrutaba como si él fuera un andaluz más. Siempre, siempre, con la amabilidad por bandera, las palabras justas, el caballero que era señoreándose en cualquier situación. Y en una de esas venidas, los amigos a los que tanto hizo disfrutar con su entrega un año antes cuando estuvimos "en sus dominios", le invitamos, a él y a su pareja, claro, nuestra íntima y querida amiga Mª Carmen, a cenar. Allí le dediqué un panegírico que, entre otras cosas, decía:

"De Jeroni yo no puedo decir, Dios me libre, No puc viure sense tu (no puedo vivir sin ti) ni: Et trobo a faltar moltíssim (te echo mucho de menos), porque todos los aquí presentes podrían sospechar de la virilidad de este conferenciante…. pero sí: Espero que ens podrem veure aviat (espero que nos podamos ver pronto) y T'envio un petó i una abraçada (te envio un beso y un abrazo)."

Ayer Mº Carmen se quedó sola, sin su amado del alma; y nosotros, también. Escribo estas palabras con el dolor aprisionándome el corazón, con las lágrimas desparramándose por todos los rincones de mi cuerpo hundido. Escribo esto dolido y cabreado, impotente, desilusionado con esta vida injusta, cruel, que se lleva siempre a los que debían ser eternos, porque dan siempre un ejemplo de saber estar. Ya sé que él estará ahora con ese Dios que en justicia se ha ganado, y al que yo cada día que pasa entiendo menos. Pero Dios tiene ya tanta gente buena haciéndole compañía que no sé porqué lo quiso también tener a su lado. Y aquí hacia tanta falta...

No sé qué decirte, Mª Carmen, no sé cómo poder consolarte con esta pérdida tan grande; que aquí nos tienes y tendrás siempre, que te queremos, que no lo olvidaremos, que él siempre estará a tu lado y junto a nosotros. 

Que hoy el planeta se ha empobrecido, que hoy todos somos algo peor que ayer.

Adiós, amigo, hasta que nos volvamos a ver. Adiós, Jeroni.

3 comentarios:

  1. Es la vida, Carlos, ella es así. Nos gustaría que fuera de otra manera, pero no, ella hace lo que le da la gana. Demasiadas veces nos toca apechugar con lo que no queremos, y lo sé bien, vaya sí lo sé bien. Lamento que hayas perdido a tu amigo. Ahora permanecerá vivo en vuestra mente y en vuestro corazón. Él ya está en paz.

    Un abrazo

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  2. Gracias, Mª Carmen. A pesar de estado, no se esperaba tan fatal desenlace, y ha sido un verdadero mazazo.

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    1. hola carlos , soy maricarmen desde el facebook de jeroni... si que fue todo para mi , no sabes lo sola que me he quedado y lo que lo echo de menos, las palabras que le has dedicado a tu amigo son preciosas....pero tengo unos amigos que siempre estan conmigo y jeroni os queria y se , sentia a gusto con vosotros el disfruto mucho cuando estuvisteis en barcelona y con jose ,,,que le enseño la monumental.......se fue un gran amigo que osqueria....os mandfa un beso y abrazo desde el cielo......os quiere

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