jueves, 13 de diciembre de 2012

A mi familia

Pues verán ustedes: hace no mucho, escribí la entrada "Mi gran secreto", en la que les daba cuenta de mi aniversario de boda, y les contaba la historia romántica de vida.

Hoy quiero completarla, y sincerarme con todos ustedes. Verán, casarme con Alicia no sólo fue un cambio radical en mi vida, como se supone, y les pasa a casi todas las parejas. En mi caso, fue algo más...

Verán: procedo de una familia muy "cortita", en cuanto a número de miembros. Eramos mis padres y tres hermanos, ó sea, cinco; pero con el gran hándicap de no tener apenas relación alguna con primos y tíos, que tampoco es que fueran muchos, ciertamente. Y encima, parte de ellos vivían fuera, así que... Quiero decir con esto que yo no estaba preparado para lo que se me venía encima...

Cuando me casé, mi familia se amplió hasta límites para mi insospechados. Mi esposa tiene varias hermanas/o, así que ya con eso casi igualaban a mi familia original completa. Pero además, ellos sí mantienen buenas y estupendas relaciones con prácticamente todos sus primos y tíos, que, les puedo asegurar, son bastantes. Con lo cual yo pasé de mi solitaria familia, a compartir bautizos, comuniones y bodas con "cienes y cienes" de personas... Y eso fue un cambio radical en mis costumbres, sí... Es cierto que no es que nos veamos cada dos por tres, pero sí una, como mínimo, ó varias veces al año. Incluida, evidentemente, mi propia boda. Consecuencia, además, de la evolución natural de la especie (zic), el número de  miembros aumenta vertiginosamente año tras año, y aquello se convierte en una reunión de personas que se quieren "cuasi" incontables...

De todas formas, no quería llegar tan lejos cuando he empezado esta entrada. Lo que yo quiero contarles es que, con mi boda, pasé a formar parte de una familia entrañable, maravillosa y excepcional. Todos sabemos que, hasta en las mejores familias, cuecen habas, como suele decirse... Aquí, no; les puedo asegurar que los cinco hermanos (empleado este masculino en su sentido "global", sin distinción de sexo, no se hagan una idea equivocada...) son uña y carne, que no hay ni agravios ni diferencias entre ellos, que hablan a diario, que nos reunimos, nos hablamos, viajamos, nos reimos, conmemoramos,...  todos juntos. 

Estamos ya casi en la vorágine de las navidades, y por supuesto, nos reunimos todos a cenar en Nochebuena, a almorzar y cenar en Navidad, y en la Nochevieja, el Año Nuevo... Y entregamos, claro que sí, los regalos que los Reyes han tenido a bien traernos, un día mágico como el que más, al integrar ya esta familia a varios peques. Y no, no hay hartazgo de tanto vernos, ni mucho menos. Esta es una familia que se quiere, se respeta, se ama, y en la que nunca hay la menor discrepancia ante nada. Y eso, no me digan que no, en la época tan convulsa que vivimos, no es fácil.

Vivo a diario la llamada telefónica de mi mujer a cualquiera de sus hermanas; ó de cualquiera ellas a la mía. Y soy muy, muy feliz comprobando este amor que se tienen. Así que sólo me queda darles las gracias a ellos por dejarme formar parte de esta gran, gran familia. Y que sepan que los admiro, por conseguir una familia tan unida, en estos tiempos tan difíciles.

Y sí, soy INCONDICIONAL de esta familia, así que ahí va este vídeo a todos ellos dedicados...




3 comentarios:

  1. Es bueno tener una familia extensa y que además te lleves bien con ella. Uno se siente arropado, menos solo. Yo, desgraciadamente, tengo a los hermanos (chico y chica) lejos de mi ciudad. A mis sobrinos no les he visto crecer y prácticamente no nos encontramos nada más que en contadísimas ocasiones y eso cada no sé cuántos años (bueno, a Lola y a mis padres al menos los veo una vez al año). Es una pena, pero es lo que hay. Me gustaría tener una familia así, como de la que nos hablas, la tuya, pero no todos tenemos esa suerte :)

    Buenas noches y feliz viernes.

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  2. Pues sí, Mª Carmen, es bueno... y una suerte. Nuestros hijos, por ejemplo, desde casi que nacieron están acostumbrados a verse con sus primos: a quedarse en sus casas, ó ellos en la nuestra. Y ahora que son mayores, incluso quedan entre ellos muchas veces, para salir, ó ir de compras.

    Com sabes, a mi hija no la tengo en casa; pues bien, sus dos primas acaban de venir de viaje después de pasar unos días con ella allí. Y eso no tiene precio!.

    Saludos, y nos seguimos leyendo.

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  3. carlos, yo tambien me siento incondicional a la familia de alicia , siempre estan ahi cuando los necesitas, qur yo siempre digo que soy adoptada por la familia de alicias....enhorabuena amigo por esa familia tan bonita que te a tocado, que la sigas disfrutando para siempre.....FELICIDADES¡¡¡¡¡¡¡¡

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