sábado, 12 de enero de 2013

Por tierras toledanas

Por motivos familiares, he pasado esta semana varios días en tierras de la hermosa provincia de Toledo. Siempre es un placer viajar, dormir, estar y pasear por Toledo, una tierra de brillante historia, esplendoroso pasado, preciosos pueblos y espectaculares monumentos. Junto con Sevilla, Zaragoza, Salamanca, Granada y Madrid, forma parte, sin duda, de mi lista de destinos favoritos, esas poblaciones a la que siempre es un placer volver.

Aproveché estos días, como no, para hacer "castelling", una de mis aficiones favoritas: visitar castillos. Creo que los castillos es el "sumum" de la arquitectura española. Vamos a ver: es verdad que, como monumento en sí mismo, es obvio que catedrales e iglesias son más, quizás, "estéticos", no lo voy a negar. La catedral de Sevilla, la de Burgos, la de Salamanca,... uno ve la fachada y, si su alma tiene sentimientos, no hay duda que debe de quedar impresionado por esa vista, por esa demostración de que el ser humano, cuando quiere, hace cosas bellísimas.... Pero los castillos me llevan a viajar por la Edad Media, esa época, sí, de hambruna, de guerras, de dolor,... pero también de caballeros, de magia, de niebla, de bosques encantados, de quijotes, de misterio. Y eso hace, la verdad, que me llene de gozo, que mi espíritu se calme, que casi me tenga que sujetar las lágrimas que quieren abrirse paso cuando veo alguno, y cuando paseo por sus piedras, por su historia, por sus encantos,...

Visitamos dos castillos: el de Oropesa, al que corresponde la foto de arriba, y el collage siguiente:

En el edificio del castillo se halla el Parador de Turismo de Oropesa, aunque el parador no ocupa lo que es el castillo en sí, sino que se sitúa justo enfrente; la entrada cuesta 3.-€, pero les recomiendo la visita. Está en bastante buen estado, rehabilitado, y se visita prácticamente todo el castillo. Hay horarios para visitas guiadas, aunque nosotros la hicimos por nuestra cuenta. Y como les digo, da gusto pasear por sitio tan noble, admirar sus dependencias, y mover tus pies y tus sentidos entre piedras históricas, retratos, utensilios antigüos, y paredes con tanto encanto. Pueden ampliar información en http://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Oropesa

El otro castillo que visitamos fue, por fin, Belmonte, en la provincia de Cuenca. Y digo por fin por eso mismo: por fin se dio la ocasión propicia de visitar este castillo, un sueño desde hace ya varios años: lo conocía ya, aunque sólo exteriormente; no pudimos visitarlo, porque ibamos camino de Cuenca, y se nos hacía tarde. Hablo de hace bastantes años, y desde entonces, lampaba por conocerlo. Y la espera mereció la pena: todo lo que diga del castillo de Belmonte es poco. ¡Qué lujo!. Es un castillo impresionante, que nadie debería dejar de visitar y admirar. Construido por el nefasto Marqués de Villena, triste protagonista de nuestro movido siglo XV, es un castillo que respira lujo, clase, glamour, desde casi la misma entrada:


Un castillo que derrocha esplendor, construido para levantar envidias, para la admiración de los demás, para decir a voz en grito: mirad este castillo, y sabed que es mío, algo propio de un sujeto tan vanidoso como era Pacheco. Pero ahí está, para mi uno de las mejores fortalezas medievales de nuestro país, un castillo-palacio digno, muy digno, de admirar. Almorzamos después en el propio pueblo, en La Cochera, un restaurante tranquilo, con personal muy amable, y en el que comimos deliciosamente, y a muy buen precio, levantado sobre lo que era antes una cochera de autobuses. Pueden ampliar información en: http://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Belmonte.

A la vuelta de Belmonte, hicimos una paradita en Campos de Criptana, para conocer sus famosos molinos, que desparramados en la Sierra de los Molinos de dicha localidad recrean con su vista las hazañas de D. Quijote, y sus enfrentamientos con los gigantes. Muy bonitos, sí, y que hay que verlos.

Y ya el jueves por la tarde, de vuelta a casa, en un viaje tranquilo, y sin sobresaltos.
 


1 comentario:

  1. Pues sí, a mi tambièn me encantan los castillos, Carlos. Y conozco ambos de los que tu has visitado, pues he pasado dos fines de semana por esas zonas. Me gustan mucho los castillos y he visitado muchísimos. Son espectaculares. En la provincia de Segovia los tienes estupendos, y sobre todo, el que a mí más me gusta, por haberlo visto, día tras día, durante cuatro años,es el castillo de Coca. Una preciosidad.

    Me alegra que hayas hecho una excursión tan maja, Carlos.

    Un abrazo

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