martes, 15 de enero de 2013

Un monje en La Isla

A finales del año pasado (hace unos días, vamos...) iba yo por la Plaza del Carmen de la Isla, de vuelta a casa después de disfrutar del ambiente mañanero de Navidad (era un veintanto de diciembre...), cuando hube de refregarme los ojos, porque no me creía lo que estaba viendo: pasaba por allí, e iba en mi misma dirección, ¡un monje tibetano!...

Sí, sí, como leen. Uno está acostumbrado, como no puede ser menos, a ver ya como una cosa normal la variedad de etnias, razas, colores y vestimentas que pueblan esta tierra nuestra: desde chinos a morenos, desde moros a rubios nórdicos, desde sudamericanos a alemanes de pro... Pero un monje, como que no.... Pues allí estaba el hombre, con su túnica roja y todo, calvo, con gafas,... y occidental, eso sí. Iba el monje además con una túnica de manga corta, y recuerdo que ese día hacía un frío que pelaba, cosa que me sorprendió, la verdad.

Coincidemos andando unos cuantos metros, y mientras no perdía detalle volví a mis tiempos de adolescente. Verán: no sé si han oido hablar ustedes de Tuesday Logsan Rampa, monje tibetano, autor de éxito, con muchos libros escritos sobre su vida en templos tibetanos. Con un estilo muy sencillo, describía su educación en el Tibet, y la filosofía tibetana. Esos libros yo me los empapé en mi adolescencia, y leí cada uno de ellos varias veces, porque eran (son) muy, muy entretenidos: El tercer ojo; el médico de Lhasa; Historia de Rampa; la Caverna de los antepasados; Tú para siempre; la Túnica Azafrán;... son todos ellos novelas, libros, aventuras, que recuerdo siempre con una sonrisa en la boca, porque me lo pasaba, ya digo, estupendamente con su lectura, al tiempo que aprendía unas ideas, unos pensamientos, una filosofía muy distintas y distantes de las occidentales. Sepan ustedes, aprovecho para decir, que nunca he sido muy religioso, en el sentido católico y/o cristiano; antes bien, sintonizo muy bien con Oriente, con el taoismo, por ejemplo (si nunca han leido el Tao Te Chinbg, se los recomiendo; es muy interesante...).

El caso es que, al final, el mito de Logsan Rampa se me derrumbó: todo era un fraude, orquestado por un señor británico (inglés tenía que ser!), que se puso este seudónimo.... su nombre era Cyril Henry Hoskin, y logró engañar (engañarnos...) a millones de lectores del mundo con sus obras (vean http://es.wikipedia.org/wiki/Lobsang_Rampa), y con las aventuras del supuesto monje tibetano. Pese a lo cual, sigo conservando todos sus libros, y recomendando su lectura, sin más, si lo que buscan, simplemente, son unas novelas de aventuras, y no hacen caso del transfondo filosófico... Visto así, yo me lo pasé en grande, las lei, y las releí varias veces cada una de ellas, y recuerdo perfectamente su estilo sencillo, entretenido, ameno,...

A pesar de esa desilusión, no dejó de llamarme la atención ver in situ, en las calles de mi ciudad, a un monje occidental-tibetano, algo nada usual por estas tierras, ¿verdad?.

1 comentario:

  1. Actualmente estoy retomando la lectura de el Tao de la Salud, de Daniel Reid. Excelente libro que nos explica el Taoísmo a los occidentales. Casi todo lo que dice, por raro que parezca al principio, no le falta sensatez y te hace reflexionar sobre lo poco natural y caótico que se ha vuelto nuestro modo de vida.

    Es una filosofía que cada vez me atrae más. Tan distinta a la nuestra que es muy poco comprendida. Me alucina ver la armonía con la naturaleza y los conocimientos que tenían estos orientales hace miles de años.

    Un abrazo Carlos,
    JM.



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