domingo, 3 de febrero de 2013

Enamorado

Voy para el cine, el jueves ("Lincol", de Spierbeg; no me gustó, por cierto...), y veo una pintada en el muro del colegio de las Monjas, allá cerca del centro comercial Plaza. Hombre, no está nada bien que se pinten las paredes, las fachadas, las iglesias, en fin, todo lo pintable, ya lo sé... Pero esta pintada me hizo sonreir, pensar, elocubrar y fantasear. Y me ha dado motivos para esta entrada que aquí leen.

Debo de reconocerles que, no sé, me hizo feliz, curioso, reflexivo. Ha sido el poema, la frase, la reflexión, el sentimiento, la afirmación, más bonita que nunca he leido; bueno, a ver, me la he encontrado en otras ocasiones, con el mismo nombre incluido, y con otros, también. Ya la conocía, pues. Pero, no sé, ésta me hizo pensar en ellos, en el amante y la amada, que vete tú a saber mientras yo los leía, a qué se dedicaban en esos momentos. Nunca nadie dijo tanto en tan pocas palabras. Tres, sólo tres, fíjense, y cuánto mundo encierra, cuántas lágrimas, cuantas desdicha, cuánta felicidad,... Parece mentira cómo la mente del ser humano puede decir tanto, tanto, con tan poco, con tan pocas palabras,...

"Elena, te quiero".

¿Le corresponde ella?. ¿Lo sabe, quizás?. ¿Ignora esta Elena amada, querida, deseada, que es objeto del pensamiento diario de un ser, que la idolatra, la admira, la tiene en su vivir diario, en su mente, en sus gestos?. ¿Y él?. ¿O ella...?. ¿Come, bebe, descansa, duerme, ... mientras dirige a diario sus ideas, sus suspiros, su vida, a esa mujer que ama?. ¿Qué soñará constantemente?. Que pasea con ella; que ríe con ella; que va a la playa con ella; al cine con ella,...

Y estos días, fíjense, yo, que no conozco a Elena, que no sé quién es, que no sé, siquiera, quién es él (o ella)... no paro de acordarme de ese amor anhelado, de ese deseo que tanto sufrimiento estará provocando, de ese chico (ó chica) que verá a Elena pasear, reir, sentarse, quizás, a su lado, hablar con sus amigos, incluso con él (ó ella)... mientras le invaden los pensamientos, su cara, su cuerpo, su alma, y dice, bajito, sin que nadie se entere, entre dientes,... "Elena, te quiero", "Elena, te quiero",...

2 comentarios:

  1. Buenas tardes, Carlos: Mira tú por donde voy a discrepar contigo con esto de las pintadas en las paredes. Esta bien que tu lo tomes por el sentido del amor, el querer, los amantes..., pero te digo: de las cosas que me molestan una barbaridad es esto; las pintadas. Son muchas las zonas que recien pintadas las fachadas, al día siguiente aparece una pintada. En mi barriada lo estamos padeciendo constantemente. Esta gente de los grafitis se podrían pintar los hue..., o si nó que me lo dejen a mí que yo sí que iba hacerle un dibujo por todo el cuerpo.
    Si el amante quiere que su ser querido se entere, pues que se tatue la frente y así lo leemos todo el mundo, y quizás se pueda decir: pues mira ése esta enamorado de verdad, pobrecito....
    Bueno un saludo y hasta otra.

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  2. Hola, querido Manolo. No, no discrepamos para nada. De hecho, fíjate que empiezo diciendo: "Hombre, no está nada bien que se pinten las paredes, las fachadas, las iglesias, en fin, todo lo pintable, ya lo sé..."..

    Así que estamos completamente de acuerdo en lo relativo a las pintadas; pero mi entrada no va por ahí, no.
    Olvídate de dónde estaba la pintada; olvídate, incluso, que era una pintada. ¿No te parece increíblemente bonito ese: "Elena, te quiero?"...

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