viernes, 22 de febrero de 2013

Malos tiempos

Uno tiene el día tonto, quizás. Pero es que ni el tiempo acompaña: llueve desde esta noche, cielo encapotado, día gris, ... que si uno estuviera en esta misma fecha de justo hace dos meses, parecería que fuera a cumplirse la maldición maya del fin del mundo. Aunque aquí estamos...

Uno lleva ya tiempo en la desesperanza de este mundo que no mejora, en este devenir diario de malas noticias, de más violencia, de más robos, de una prensa en la que predomina la sangre sobre el corazón, y asiste impotente a la llegada inoportuna de un destino que nadie quiere. Y se acuerda, entonces, de ese bello poema de nuestro Antonio Machado, aquél que ya anticipaba el negro futuro al que velozmente parecemos inclinados a adoptar:

"Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón."

Y sí, en esa estamos. ¿En qué piensa ese adolescente que aún nada ha vivido, para agredir a una profesora, como acaba de pasar en Barbate?...  ¿En qué piensan esos dirigentes cuando tan alegremente hablan de privatizar una sanidad, y que deje de ser un servicio público como hasta ahora?. ¿En qué piensan esos gobernantes cuando toman tantas medidas represoras, creyéndose (¡qué estúpidos!) vivir en una dimensión humana por encima del resto del común de los mortales?. 

Son tiempos difíciles, sí. Quizás como siempre han sido, a lo mejor, no lo sé; aunque posiblemente he vivido ya muchas reencarnaciones, no recuerdo la vida difícil, cruel, de otros tiempos. Pero sé que pasan los años, y aquí estamos. Con quienes mandan disfrutando del poder, sin intención alguna de dejarlo jamás; con los ricos y poderosos que no parecen tanto que disfruten de su dinero y de su poder como jorobando al resto de los mortales que no pertenezcan a esa clase superior para la que Dios les ha seleccionado (y que ellos se lo creen, claro...); con muchos de los nuestros preocupados de ellos mismos, y no de las almas gemelas que son los otros, les guste ó no, seres tan dignos de ayuda y comprensión como ellos; con un siglo XXI en el que nos seguimos adentrando, y sin que las previsiones de la ciencia-ficción que nos la prometía tan felices hace cuarenta ó cincuenta años veamos que se cumpla...

Y en esa estamos: entre la desesperanza del vivir cotidiano, y la ilusión infinita metida a fuego en nuestra alma incapaz de vivir una mejora en el tiempo, una llama de esperanza, un resurgir de Adán y Eva en el paraíso, sin una serpiente miserable que lo estropee todo...



No hay comentarios:

Publicar un comentario