miércoles, 13 de febrero de 2013

Una nueva democracia?

Viajo ayer en tren; hacía tiempo ya que no lo hacía, quizás unos años. Me gusta, lo he hecho mucho. No hay agobios, no vas tenso por el tráfico, te relajas con el tran-tran de las vías. Trayecto corto, Cádiz-Bahía sur, nada acaso, diez minutos, poco más ó menos.

Viajo en el tren, digo; y no estar pendiente del volante, del acelerador, del embrague, del que va delante, del que viene por detrás, te da tiempo a reflexionar, ocioso como andas, dejándote llevar, en un viaje que, a veces, desearías que fuera eterno. ¿Verdad?.

No son buenos tiempos para la lírica... Ni para el mundo, ni para España, ni para quien, aún, misteriosamente, conserva vestigios de sensibilidad humana. El traqueteo del tren, suave, hasta monótono, te hace perderte en esa bella Bahía que ahora atraviesas, en ese mar que inunda casi la tierra en la que vives, en este día sosegado que disimula el mar como un espejo, en ese cielo azul que se transfunde con el agua marina que ahora observas, relajado, desde tu cómodo asiento, a través de unos cristales, mientras casi te adormeces, te dejas llevar por el viaje tranquilo, la cabina casi muda, los ojos que hacen el intento de dormirse, la mente que se deja vencer...

Y medito... Necesitamos, ya, un cambio. Esto no puede seguir así. La esperanza de democracia tras muchos, demasiados, años de dictadura, se esfuma vertiginosamente, ante nuestra impotencia, decepción, cansancio. Casi 36 años después de las primeras elecciones democráticas, asistimos, indignados, a la pervivencia de un sistema democrático corrupto, de una oligarquía que se ha apoderado del poder, de unos usos y costumbres impensables en un sistema verdaderamente democráticos. Somos mudos testigos, prisioneros diría yo, del secuestro de la democracia por quienes ni creen en ella ni han nacido en ella, ni han luchado, cuando debían, por ella. 

Esta generación de políticos, empresarios, banqueros,... que actualmente desempeñan el poder, están demostrando, con sus actos, sus palabras, sus comportamientos, que poco y nada le interesa la democracia a la que aspiran el común de los españoles; que para ellos la democracia, simplemente, es el medio de seguir ejerciendo el poder, de enriquecerse fraudulentamente, de engañar con sus usos y costumbres, y de secuestrar en su propio y único beneficio un sistema que debería traer justo aquello que tanto se está hechando de menos: justicia, reparto equitativo de la riqueza, medios adecuados para erradicar la pobreza, educación para todos, progreso...

Quizás, no lo sé, ha llegado ya la hora de rodear, pacífica, sí, pero rotundamente, ayuntamientos, comunidades, parlamentos,... Para reclamar un giro, para protestar por tanto desatino, para exigir un verdadero sistema democrático, y no este paripé que llevamos tantos años soportando. 

Quizás, no lo sé, ha llegado, por fin, la hora de replantearnos en serio si ésta es la democracia que queremos. Y si llegamos a la conclusión de que no, demos un golpe en la mesa, obliguemos a "todos" los actuales mandamases a irse a sus cuarteles (sean ó no de invierno), y nos dotemos de la vieja democracia que aún perdura en esa Europa a la que anhelamos parecernos.

Y esto pienso mientras el tren me acerca, parsimonioso, a mi destino...


3 comentarios:

  1. Y es que está claro que, o lo hacemos nosotros, o ellos no lo van a hacer. Ni el PP ni el PSOE lo van a hacer. A todos se les llena la boca diciendo que todo lo hacen por el bien del país, pero es una pura mentira, y ya no nos lo tragamos, y ellos saben que lo sabemos; saben que sabemos que son unos sinvergüenzas descarados. Nunca he votado al PP, no lo haría jamás, pero a partir de ahora tengo muy claro que tampoco voy a votar al PSOE. Voy a intentar botarlos a los dos de mi horizonte. Me tienen hasta la coronilla con sus desmadres, sus mentiras y sus gilipolleces.

    Buenas noches, Carlos.

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  2. Desde hace tiempo he venido defendiendo que en la actual democracia tenemos un gran problema y es que la mayoría de los partidos políticos y los sindicatos actuales son parte del problema que padecemos y no parte de la solución. Vamos que es como poner a Oubiña de director del plan antidroga.
    ¡Manda huevos! Me pregunto qué hemos hecho para merecer esto y la respuesta no es difícil. Delegar nuestra responsabilidad como ciudadanos, hacer la vista gorda ante los desmadres en nuestros trabajos, defender a nuestro partido político tapando sus vegüenzas... ¡Que pena!

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  3. Queridos Mª Carmen y JuanFran: llevo tiempo manteniendo que la nuestra es una democracias "adulterada".

    ¿Porqué?. Porque no puede haber ciudadanos "de primera" (los políticos), y el resto. Eso pasa en una dictadura, pero es impensable que pase en un sistema democrático...

    No puede ser que una casta se haya eregido en dueños absolutos de un destino, común, que debería ser dirigido por la ciudadanía. 40 años de dictadura, y una historia escasa de épocas democráticas, nos han llevado al pozo en el que nos encontramos.

    Gracias por vuestros comentarios. Saludos.
    Y para rematar el asunto, un Borbón al mando. ¡Dios nos ampare!.

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