lunes, 18 de marzo de 2013

Habemus Papa!

Ya saben ustedes que desde el pasado miércoles 18 de marzo, habemus Papam!. Y como nadie me la ha pedido, pues ahí va mi opinión, por si les interesa...

Verán: con el tiempo, y al contrario de lo que debería de ser, me voy radicalizando. En mi niñez (allá por la Protohistoria...), llegué incluso a estar en un grupo de esos neocatólicos, unas semanas; el tiempo que mi madre tardó en no gustarle la idea, y me "desingresó"... Cierto es  que yo me había apuntado siguiendo la estela del mejor amigo de mi infancia, Juan Luis (¡cuánto daría por tener alguna noticia suya!). Lo segundo que recuerdo es que solía ir a Misa los fines de semana; y lo tercero, y relacionado con lo anterior, es que me cabreaba mucho ir a misa, porque había veces que eso suponía perderme el capítulo correspondiente de McMillán, McCloud, Colombo, ó el detective que correspondiera ese día...

Ya ven, no he sido nunca católico ejemplar, ¡qué vamos a hacerle!. Las misas siempre se me han hecho interminables; la Iglesia debería de acortarlas, por Dios! (uy!, nunca mejor dicho...). Mi etapa adolescente me hizo seguirdor de la filosofía oriental, taoista, grosso modo. Descubrí, con verdadero deleite, el Tao Te King, libro que, aún en estos días, me sigue encantando. Y no le hacía ascuas a Confucio, Buda, el Tíbet,.... Hoy en día, la verdad, me identifico más con esas filosofías que con el cristianismo...

El caso es que, como les he dicho, me he radicalizado. De creyente (más ó menos), pasé a agnóstico (la existencia de Dios es cuestionable), fase en la que perduré algunos años. Y hoy en día, para qué vamos a andarnos con chiquitas, ya ando por el ateísmo duro y puro: no creo en la existencia de ningún ser superior, me parece un invento útil de la imaginación humana, simplemente. Dicho lo cual, manifiesto desde aquí mi absoluto respeto a cualquier tipo de creencia (especialmente me siento identificado con los seguidores de.. Angeline Jolie, las cosas como son)...; allá cada cual, que la libertad religiosa es un don maravilloso que Dios nos ha dado (con perdón...).

Y en cuanto al Papa nuevo, Francisco, que era el tema de esta entrada, les voy a confesar que tengo una muy buena impresión hasta ahora. Como buen argentino, se le nota la labia, la simpatía, la cercanía y la sencillez; físicamente, me recuerda a su antecesor Pablo VI, que fue el Papa de mi infancia y adolescencia. Dicen que es  muy aústero, y eso es bueno: no le vendría nada mal a la Iglesia acercarse a los pobres terrestres, y desprenderse de tanto boato. Creo, sinceramente, que puede ser un Papa "resultón", estilo Juan Pablo II; al dimitido Ratzinger se le notaba demasiado el carácter alemán,.. 

Así que, fíjense, pese a mi ateismo recalcitrante, no me cae mal este Papa. Claro que habrá que esperar a ver si estos primeros síntomas de Papa cercano, aústero, familiar, se confirma, y da lugar a un Papado útil para, si no resolver los muchos problemas que Dios no termina de arreglar, al menos mejorar algo la difícil y preocupante coyuntura actual.

¡Elevemos nuestras plegarias proque así sea...!. Joder, perdón: ¡elevar vuestras plegarias porque así sea!.



1 comentario:

  1. Pues que no resulte demasiado 'resultón', ni les toque las narices a las mafias que hay en el Vaticano, que las hay, o se lo quitarán de enmedio, como hicieron con Juan Pablo I. Pero dejando de lado la ironía, yo hace mucho que paso de Papas, iglesias y demás historias religiosas, pero aunque este Papa quiera ser muy cercano a los hombres, hay cosas que la Iglesia no va a permitir que sucedan, por tanto... sí, más o menos simpático, pero Papa al fin y al cabo.

    Buenas tardes :)

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