lunes, 25 de marzo de 2013

Me dicen...

Me dicen que te invadió la tristeza,
Y se te derrumbaron las lágrimas;
Que se te perdió el brillo de tus lindos ojos
En la sombra oscura de tu pena.

Me dicen que te dominó el llanto maldito,
Que sentiste brotar la amargura del desencanto,
que se te hundió en un instante tu alma andaluza,
La alegría desbordante que  te acurruca siempre
En el vivir diario de tus sentimientos.

Me dicen que nunca fue tanta la amargura,
La desolación, el anochecer de un maldito día,
El acongojamiento de tu juvenil lozanía…
Que fue ayer, cuando te venció, sin quererlo,
El ángel oscuro de la impotencia.

¿Quizás fui yo, sin saberlo?.

No sabes el dolor que también a mi me atrapa
Ser, quizás, el causante de tus desvelos;
No sabes, quizás, que también me aflige ser culpable
De tu pesar, de tu quebranto, de tu desdicha…

Porque también uno, aunque a veces lo esconde,
 tiene corazón, pasión, afecto;
Y porque uno cree, a pesar de los tropiezos y las desdichas
Que la vida, que tanto a veces nos aprieta,
Merece, sin embargo, vivirse

¿Fui yo, quizás, el que provocó la herida
Y te hundió en el desencanto?.

Sólo dos palabras puedo susurrarte:
LO SIENTO.


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