lunes, 17 de junio de 2013

De la vida

Uno nace, allá, hace años, muchos ya, quizás... Y en esa infancia que se hace eterna, recibe siempre las caricias y besos de su madre, la sonrisa de su padre, y los coscorrones y manotazos cariñosos de sus hermanos en la cabeza, sin que  sea consciente que, a lo mejor, algún día te tocará a ti hacer el papel de ese padre que ahora te da para gastarte un duro (de los antigüos) en esa chuche que se te ha antojado...

Y te despiertan a las ocho, que es hora de Instituto, con tu zumo ya preparado, y tu bocadillo de cualquier cosa que saben que te gusta; y das por hecho que cuando llegues al mediodía a tu casa, cansado, inconsciente de todo lo que en tu casa ha pasado esa mañana, allí estarán esperándote, con tu comida ya preparada, tu cuarto, que lo dejaste hace unas horas hecho un desastre, ya listo, y los labios siempre sonrientes de quien sabes que son, cómo, las personas más importantes de tu vida, mirándote embobados, como si fueras casi el único niño con vida del planeta.

Pero, ¿y después?. ¿Cuándo creces, te casas (ó no), y ahora eres tú el padre, la figura paterna de la que nunca te preocupaste si era feliz ó no, ó qué hacía para ganar el dinero necesario para mantener la casa...?. ¿Lo estoy haciendo bien?. ¿Le estoy dando a mis hijos ahora lo que ellos necesitan?. ¿Los estoy preparando para que naveguen sólos por esta vida de constantes obstáculos, cuándo tú ya no estés?. ¿Lo preparan a uno para ser, algún día, padre?.

Porque cuando ves a esas hijas que rodean a su padre cariñosas, y lo abrazan, y lo miman... ahí no hay duda de cómo quieren a su padre; ó esos hijos que se les muda la cara en gesto de dulzura al son del padre que les acompaña, que tú ves en su mirada, quizás algo, porqué no decirlo, celoso, cuánto amor transmite hacia la figura paterna. ¿Y tú?. ¿Lo estás haciendo bien?. ¿Lo has hecho bien?. ¿Te recordarán siempre como el padre que tú has intentado ser... pero que a lo mejor no conseguiste serlo?. ¿Porqué no te abrazan como ellos?. ¿Porqué no te miran cómo ellas?. ¿Los has querido tú, como ves que tus amigos sí a los suyos?.

Un día ellos tomarán sólos su camino, y tú volverás a esos años de nido vacío; y cuando ellos ya no estén contigo, ¿estás seguro de que querrán visitarte?. ¿Que allá donde se encuentren, con sus nuevas amistades, sus nuevos familiares, sus, quizás, hijos... te recordarán?. Porque uno los quiere, se le agranda el pecho cuando los ve, se los comería a besos y abrazos, pero, ¿y ellos?. ¿El amor que uno ha querido transmitir, ha llegado a quiénes se dirigía?. En la torpeza de tu propia vida, en el devenir insólito de la existencia que has llevado, en el estréss de la época que tú no elegiste, sino que te tocó, simplemente... Has hecho los deberes como padre?.

¿Aprobó uno esa asignatura pendiente?.



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