sábado, 6 de julio de 2013

En la despedida

Era un viernes por la tarde; habían acabado las jornadas que nos tuvieron atareadísimos ese día y el anterior, aparte de meses de intensos preparativos, claro.

Yo iba andando por una de las estancias del hotel, para ir recogiendo ya parte del inmenso material que habíamos trasladado allí; en  dirección contraria venía él, Teodoro; al pasar junto a mi, se paró, me dio las gracias, y me abrazó: un abrazo sentido, inmenso, intenso... Gracias, gracias, me repetía sin cesar, casi sin dejarme respirar...

A Teo lo conocí como medio año antes sólo, cuando llegué, cansado, aburrido, desilusionado, del Servicio de Recaudación, donde me había llevado destinado 16 años; y del que salí sin que mi jefe de algunos años me diera ni las gracias.... Así que algo había ganado: que mi actual jefe, en sólo seis meses, me diera unas gracias que no había logrado obtener en varios años... Y no saben ustedes cómo se agradece ese gesto  ...

Esa escena que les he contado arriba sucedió en el Hotel Valentín, de Chiclana, donde a finales de mayo del 2005 el IEDT había organizado la "Conferencia del Mediterráneo". Con gran éxito, por cierto; y así lo atestiguaron las numerosas felicitaciones que recibimos... Nos habíamos trasladado ya al hotel la tarde anterior, un miércoles, y allí hicimos estancia un par de noches, comidas, cenas, convivencia, trabajo codo con codo, baile por las noches para descargar la mucha adrenalina acumulada, tensión, preocupación, abrazos, sudores,... Y fue donde descubrí otras vivencias, otros compañeros dando el do de pecho, el interior de la organización de unas Jornadas, en las que hasta ahora sólo había participado como asistente, pero nunca como organizador...

Pero eso no fue nada con lo vivido en Octubre del 2007, con la "Feria del Mediterráneo", que la organizamos en Algeciras... Si la Conferencia habían sido dos días, la Feria se prolongó desde un sábado hasta el jueves siguiente... Y por supuesto, allí estuvo el equipo viviendo y conviviendo, casi una semana entera, puesto que llegamos el jueves anterior a la inauguración. Eso ha sido para mi la experiencia más grande jamás vivida y disfrutada, laboralmente hablando. Se trataba de una enorme exposición de productos artesanales de varios países, incluido España, claro; y con un mimo animando aquello, y con La Banda de María, y con los compañeros compartiendo esfuerzos, ilusiones, algún disgusto y muchísimas preocupaciones... Y con Teodoro en el hotel, con nosotros, por la noche, siendo uno más de ese enorme equipo de profesionales, animando, agradeciendo, fumando, llevándose a "su" equipo a comer todos juntos, siempre reconociendo el esfuerzo de todos,...

Yo tenía su móvil, y le llamaba alguna que otra tarde, para quejarme, desahogarme, hablar con él... Él me llamó una tarde, para saber si había escuchado la melodía que se había creado para no recuerdo qué programa, para saber qué opinaba... Y no siempre, por supuesto, estuve de acuerdo con él en todo lo que hacía, faltaría más... Pero a mi me acogió en el IEDT, en su IEDT, al que había llegado de la mano de Miguél Sansón, un grande, otro grande, una persona muy especial para mi... Y con ellos he vivido y experimentado el sabor del equipo, otras vivencias, incluso otro país,... 

Dicen que es de bien nacido ser agradecido; y yo quiero serlo. Nos reunimos este jueves para despedirle, porque se nos va. Y no debe de ser tan malo, porque casi todos han puesto euros para su regalo; y casi todos estuvimos allí acompañándole en la comida, acompañándole en esas muchas lágrimas que derramó esa tarde. No, a pesar de lo que digan, no puede ser tan malo cuando allí estuvimos la gran mayoría del IEDT.

Por lo que a mi respecta, gracias, Teodoro.




1 comentario:

  1. Carlos, creo que mucha gente te agradecerá estas palabras sobre Teodoro Garrido, especialmente él. Tu post es magnífico y tus sentimientos loables. Espero que la vida le vaya bien y que el asunto de Bahía Competitiva no le salpique ni le complique el futuro.
    Una pequeña aclaración al final de tu post. El que la gente acuda a una despedida, de dinero o lo deje de dar no mide la bondad o maldad de una persona. He visto (con estos ojitos con gafas) como asistían y daban su óbolo para el regalo y la comida de desdepedida de algúnos indeseables, gentes que los ponían a a parir. He visto como a la comida de despedida de gente encantadora, asistíamos cuatro gatos. La conclusión es que la asitencia es proporcional al cargo de autoridad de quien lo detenta. Es lo que pienso.

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