miércoles, 21 de agosto de 2013

Un cumpleaños

Yo sé que no estás pasando por tus mejores momentos. Tu querido esposo está con ciertos problemillas de salud, aunque estoy seguro que quedarán en nada, en un mal recuerdo dentro de poco tiempo.

Son tantas las vivencias vividas juntos, los viajes hechos, las risas compartidas, las horas juntos... Incluso, hace años, compartimos tu casa, cuando yo venía de fin de semana de mi destino laboral de aquellos entonces... ¿Te acuerdas, verdad?. Y tu casa fue mi última parada antes de saber que había aprobado, que la plaza era mía, que ya tenía un trabajo... Los inconvenientes de los nervios y la tensión que hicieron estragos en un estómago delicado.. ¿Lo recuerdas, Rosa?.

Y mis niños han jugado con los tuyos, han crecido juntos, han dormido, también, en tu casa; y ellos en la mía, claro. Y titantos años después, ahí siguen los primos, compartiendo aún muchos aspectos de unas vidas que nadie ya concibe sin las vivencias de los otros.. En tu casa ó en la mía, como dicen los primeros amantes, no te veas cuántos Años Nuevos festejados, cuántas comilonas de Nochebuena felicitadas, cuántas Navidades  compartiendo los platos de una orgía gastronómica sin fin, cuántas Nocheviejas escuchando, año tras año, el Gracias por la Música de un Juan Pardo fatigante, que uno ya no sabe si este hombre ha cantado alguna vez algo distinto en su vida...

Nos conocemos hace ya unos cuántos años, tantos... Porque estuviste en primera fila, incluso, aquél día de mi boda, en el que compartimos iglesia, cura, hermana y banquete; y nervios, muchos nervios, claro. Aunque después se descocara, y en esa marabunta de alegría que sigue a cualquier boda, perdiera, ante la perplejidad y el susto de su recién adquirido marido, la "liga"... Aun seguimos años después recordando el grito desgarrado de tu esposo gritando "la liga, la liga!"en ese camino caletero que grabó nuestras primeras horas de casado... Y en el estréss de las dos parejas en fila, tan jovencitos como éramos, hasta al cura se le trastabillaron las palabras y el pensamiento mismo; tanto, tanto, que, no sé, persiste aún la duda, tantos años después, de equivocarse en la advocación del matrimonio, y casarnos de forma un tanto confusa no con la novia con la que uno pretendía, sino con la hermana que compartía tan mágico momento. ¿Lo recuerdas, Rosa?.
Pasamos también juntos, como era menester, nuestro primer día de casados; eso sí, jugando tristemente a las cartas en el aeropuerto, esperando la llegada desde Valencia del avión que, para más inri, decían que se había retrasado "por una avería"... (?). En fin, las cosas del queré, eso no nos impidió, a pesar de todo, disfrutar nuestros quince días de luna de miel en el Puerto de la Cruz. Cada uno con la suya, eso sí, no crean ustedes... Unos días de convivencia diaria, de pom-pis, de lagos azules y ligones profesionales queriéndonos levantar a la legítima, de pucheritos que se echaban en falta, y de morcillas fritas... que mejor no recordar.
Porque contigo nos partimos de risa, nos deleitas con ese sentido del humor zundanguero y travieso que sabe arrancarnos la carcajada espontánea.
Que sabes que te quiero, en fin.  Porque son tantas las horas juntos, las vivencias, los recuerdos, las emociones, las risas, las lágrimas, que alguna ha habido... Así que como mañana es tu cumpleaños, aquí queda el "Feliz, feliz en tu día", cuñada.

Feliz cumple, Rosa.


2 comentarios:

  1. No se si será como bien tu dices q no pasamos por buenos momentos de salud, o será porque ante esta circunstancia estoy muy sensible, el caso cuñao que me has emocionado con esta felicitacion tan bonita e inesperada. Gracias de corazón.
    Es verdad que hemos y aún seguimos pasando grandes momentos juntos, y sabes que tanto para mi como para mi hermana nos sentimos muy orgullosas del mejor tesoro que tenemos en nuestra visa: LA FAMILIA. Un beso y mil gracias

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  2. Precioso lo que escribes y los sentimientos que expresas.

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