lunes, 5 de agosto de 2013

Una democracia?

En este 2013 en el que nos encontramos, se cumplen justamente los 36 años de la llegada "formal" de la democracia a España. Si contamos, claro, desde 1977, en el que se celebraron las primeras elecciones democráticas (celebradas un 15 de junio...).

Da la casualidad también que 36 fueron los años de la dictadura que mandó en estos lares del sur de Europa, y a la que tantísimos millones de españoles se opusieron (ya saben ustedes que, como consecuencia de esta lucha anti-dictadura, el General Franco, alias "el dictador", víctima de tantos disgustos, murió... tan ricamente en su cama).
Como considero que es una cifra interesante, me gustaría reflexionar sobre el impacto que la democracia ha tenido en este país, justo cuando, si uno tuviera 72 años (que no los tengo...), habría vivido la mitad de su vida en sistemas políticos distintos...

¿Sabe el español vivir en democracia?. ¿Y sus representantes políticos?. ¿Es esto que vivimos una "auténtica" democracia?. ¿La situación actual del país es consecuencia del cambio democrático?. ¿Vivimos mejor?. ¿Le ha venido bien este cambio a España?...

Lo primero que me gustaría decir es que la democracia en España está muy lejos aún de ser algo "natural" aquí; no sólo los 36 años de la dictadura de Franco, sino prácticamente en casi toda su historia, muy poquito tiempo ha vivido España en democracia. No tienen pues los españoles "inoculado" tal gen en su ADN. No hay, es evidente, la convicción y la fe que pueden tener americanos (de USA), ni ingleses, que llevan ya muchos decenios conviviendo bajo tal paraguas...

Pero ojo, que no es sólo culpa de los políticos que aquí han gobernando/mandado desde 1977; políticos que, hay que reconocer, habría que encuadrar en un hipotético ranking entre los peores de la riquísima historia española; que, por otra parte, abunda en mentecatos, zafios y corruptos. Pero, en fin, esa es otra historia...

El caso es que debemos entonar nuestro propio "mea culpa" en este déficit democrático que es tan evidente. Así, por ejemplo, la falta de civismo propia de los españoles es algo que denota tal déficit. Se acaba de celebrar, por ejemplo, las desdichadas "barbacoas del Carranza"; ya saben, "eso" que se inventaron Teófila Martínez y el PP de Cádiz, que publicitaron hasta la extenuación para batir el record mundial de asistentes a las barbacoas... y que supone tal vergüenza, tal ejemplo de mal comportamiento, de incivismo, que ahora no saben cómo quitárselas de enmedio... aunque no den su brazo a torcer (ya saben, es muy español eso de "menealla y no enmendalla"...). ¿Han visto ustedes las fotos de cómo ha quedado la playa?. ¿Qué panza de borricos e ignorantes son capaces de dejar tanta mierda en la arena?..

 Y añadémosle a esto las "terracitas" molestando a los vecinos hasta las tantas de la madrugada (como decía Ortega Cano, ellos están "tan a gustito"... que a los vecinos que le den por cul....); los botellones; el vecino a las dos de la mañana con la TV a todo volumen; las motos a la hora que sea "a escape libre"; los conductores con sus radios a todo volumen, sea la hora que sea; los trabajadores que van hacia su lugar de trabajo a las seis de la mañana hablando como si su interlocutor fuera sordo; ... En fin, todo un muestrario que se condensa en una frase: el poco ó nulo respeto al prójimo. Nosotros somos nosotros, y nuestras circunstancias... recordando a Ortega y Gasset...

Pero luego nos encontramos con un sistema democrático vigente que hace aguas por todas partes: no hay limitación de mandatos (ya saben que el Presidente de Estados Unidos, por ejemplo, no puede estar más de dos legislaturas); hay una Justicia politizada por los partidos, haciendo todo lo posible para colocar en sitios estratégicos a sus "simpatizantes"; una legislación blandita, muy, muy blandita con los casos de corrupción (resulta cuanto menos sorprendente que no se obligue al político que ha estafado ó robado millones de euros a, al menos, devolver el importe de lo sustraido, condición "sine qüe" para poder salir de la cárcel, una vez cumplidos los años de condena...); unos Tribunales de Justicia que no protegen, precisamente, a los más débiles, sino que se muestran especialmente "blandos" con los poderosos; unos diputados y senadores que no se sienten en la obligación de rendir cuentas a sus electores;...

Y, quizás, lo peor de todo: nos hemos dotado de un sistema democrático en el que sus representantes (políticos) ven como algo natural y normal disfrutar de una serie de "privilegios", prebendas, prerrogativas,... propias de "su condición"... y a las que, por supuesto, los ciudadanos molientes y dolientes no tienen "derecho": pensión vitalicia, si se ha sido ministro ó presidente; pensión vitalicia por ser diputado ó senador ocho años (cuando se piden 37 a la gente normal); veranear en el Palacio de Doñana simplemente por ser presidente del gobierno; dietas incorrectas en muchísimos casos; sueldos muy, muy por encima de lo que podría considerarse normal...

En fin, un panorama desolador. Y otro día hablaré de si económicamente le ha venido tan bien la democracia a España como quieren hacernos creer... Que mucho hay que discutir también en esto...

2 comentarios:

  1. Voy a resumir todo lo tuyo reflejado en el escrito diciendo: Esto que se dice llamar Democracia en España es todo un camelo ya que la gran mayoría de los políticos que nos representan en todos los estamentos son de la generación del Dictador Franco, y como comprenderás sus ideales no están para compartir con el pueblo llano; así que mientras estos actuales no desaparezcan (quiero decir mueran y con ellos a sus descendientes no se les deje entrar en política) estaremos viviendo estas penurias por mucho tiempo. Un saludo.

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  2. Hay algo que se me ha pasado decir que esta muy al día de hoy: y es que en la España de Franco quien no robaba es que era tonto ó era manco, lo mismito que esta pasando ahora. Un saludo.

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