lunes, 16 de septiembre de 2013

Por tierras leonesas

Como puedes ustedes ver en la fotografía, he estado por tierras leonesas la pasada semana. Han sido unos días maravillosos. Tenía ganas, muchas ganas de conocer León; y por fin, después de tanta espera, pude satisfacer este deseo. Y me ha gustado, sí, muchísimo. Estaba loco por conocer su catedral, de la que tanto había oído hablar, y que era de las pocas grandes catedrales españolas que me quedaba por conocer. Bellísima, sí, una obra maestra del genio humano, e interiormente una de las más bonitas (sino la que más...) de ·España. Burgos, Salamanca, Santiago, Zaragoza, Sevilla, Cádiz, Toledo por supuesto... cuántos edificios históricos y magníficos rodean estas tierras, para ser contemplados y admirados. Porque, a pesar de todo, este no deja de ser un gran país.

Nos hospedamos en La Bañeza, un pueblo situado a unos 45 kmts de León, en el hotel Bedunia. La comida, bien; el personal, bien... Pero el edificio necesita una buena reforma, un dinero para mejorar unas instalaciones que denotan abandono. Y es una pena, porque el hotel tiene unas hechuras magníficas, es bonito. No sé qué espera la dirección para hacer unas obras de mejora que le son tan necesarias. El centro del pueblo no está lejos, a unos 10 minutos andando, y no está mal. A su derecha pueden verlo, con el Ayuntamiento de frente, y una iglesia al lado.





El día siguiente a nuestra llegada visitamos la bonita localidad de Ponferrada, en las puertas de cuyo castillo templario me pueden ver. Una bonita localidad, con un edificio consistorial precioso, una iglesia que hay que ver, y el museo de la radio, dedicado a Luis del Olmo, nacido allí, que también visitamos. Por cierto, que fue el único día que nos llovió, por lo que no disfrutamos lo que hubiera sido menester por culpa de esta agua. El castillo es por fuera magnífico, aunque aún está en reformas, y quizás defrauda algo interiormente. Cobija una exposición de libros antigüos digna de ver.

Por la tarde, Astorga. Astorga es, dicho en una palabra, una preciosidad. De una belleza casi celestial es su Palacio Episcopal, obra de ese genio que fue Gaudí; es un edificio que cuando uno lo ve le deja, literalmente, sin palabras, tanto interior como exteriormente. Una verdadera joya arquitectónica, muy, muy digna de su creador. Pero Astorga no es sólo eso; es su catedral, entre las mejores del país, sin duda, que se eleva majestuosa hacia el cielo. En su interior, el museo catedralicio, lindo también. Y el Ayuntamiento, en el que a cada hora en punto dos figuras tocan las campanas. Y sus murallas, y las pastelerías, y las chocolaterías... Una ciudad con un centro histórico bien conservado, y por el que da gusto pasear. Ahí me ven ustedes, recorriéndome el cuerpo la llama de la felicidad por tener la fortuna de disfrutar de esa catedral tan espectacular. Si conocen ya Astorga, estarán de acuerdo conmigo; y si no, ¿qué esperan para hacer una escapada?...

El viernes nos tenía reservado una gran sorpresa; viajamos hasta la frontera con Portugal, al parque natural de los Arribes del Duero, para coger el barco y hacer una travesía por el Valle del Aguila y el paso de los Contrabandistas, durante un par de horas:

Aquí tienen ustedes una muestra de tal maravilla natural: a la izquierda, Portugal; a la derecha, España. El río Duero sirve de frontera natural entre los dos países. Una guía nos iba explicando lo que íbamos viendo, en español y portugúes. Y merece la pena esta experiencia, vaya si merece la pena. Unos barrancos impresionantes; historias de contrabandistas; una Naturaleza en todo su esplendor... Después del paseo en barco, degustación de vinos de oporto, y una exhibición de aves rapaces. La comida la hicimos en Miranda do Duero, y les confieso que ha sido la primera vez que he comido muy bien, después de mis varios viajes a Portugal... Y tiempo suficiente para conocer ese bonito pueblo, que además contaba con tres iglesias ¡abiertas! a las tres de la tarde. Algo inaudito en España, como ustedes saben... Compras y café, además, para acabar un día que no dudo en calificar de perfecto. Yo, al menos, no lo olvidaré nunca.

Y el sábado, Leon... Mi sueño esperado de tantos años. Allí me esperaba esa catedral gótica tan estupenda, con sus vidrieras maravillosas. León es una ciudad preciosa; y su catedral, casi una demostración de la existencia, casi, del cielo. Muy bonita exteriormente, el interior, como comento más arriba, es impresionante: sus vidrieras le dan un algo especial respecto al resto de las espléndidas catedrales españolas. Todo es grandeza, hermosura, recogimiento, armonía, paz,... 

Pero León no es sólo su catedral: la Colegiata de San Isidoro es también una preciosidad; y a su vera está el Museo, cobijando lo que dicen es la "Capilla Sixtina" del Románico; y el sitio donde están enterrados reyes leoneses... Y la Casa Botines, otra genial obra de Gaudí; y muchas iglesias; y edificios históricos; y muchos sitios donde tapear; y mucha gente, mucho ambiente, muchos peregrinos de camino a Santiago;...


En fin, unos días que perdurarán siempre en mi memoria. La espera mereció la pena. Volvimos el domingo pasado, ya de noche, satisfechos por lo visto, triste por dejar tan rica tierra. Contento de haber vivido tan grata experiencia...


4 comentarios:

  1. Conozco León, pues la he visitado varias veces, pero no el resto de ciudades que mencionas. De León, además de la capital, he estado en los Barrios de Luna, fíjate que nombre más bonito, en un pueblín que se llama Villafeliz. Recorrí todos los alrededores, con sus pueblos, sus praderas llenas de cigüeñas blancas, todo precioso, e incluso pasamos a Asturias, que es una maravilla. Pero tu periplo me ha puesto los dientes largos y tengo que reconocer que hay tanto, tanto, por ver en nuestro país y que no conocemos... Me lo apunto, Carlos, para mis próximos viajes :)

    Buen comienzo de semana.

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  2. Bueno, olvidaba decir que también he estado en Mansilla de las Mulas y en las Médulas. Y, por supuesto, comiendo un estupendo cocido maragato.

    Un abrazo,

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  3. Hola, Mª Carmen. Pues verás como te va a encantar... Ah! sí, el ´´ultimo día que estuvimos allí nos pusieron el cocido maragato, y ¡buenísimo!, me gustó.

    Saludos.

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    1. Ese cocido maragato es espectacular, sobre todo porque parece que nunca acabarás de comer, entre las carnes, los garbanzos, la sopa...

      Hasta luego :)

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