miércoles, 23 de octubre de 2013

Rutina

En estas dos semanas y pico en las que mi preocupación ha ido por derroteros distintos a los habituales, de cuando en vez se me venía  a la cabeza la idea de qué bueno sería volver a la rutina diaria...

Hace no muchas semanas, recuerdo que hice un comentario a este respecto en una de las entradas de mi amiga bloguera Mª Carmen Polo (Vida y Sendero). No sé si lo recuerdas, Mª Carmen...

El caso es que esos días en que la primera y única preocupación era la recuperación de mi hija, sin pensar como es natural en otra cosa que no fuera eso, uno los vive desosegado, inquieto, nervioso. Todo depende, claro, de cómo sea el día a día de uno; si estás enfermo, se estará deseando salir de ese "impasse" diario de malestar físico; y si la vida, por desgracia, no te acompaña a la hora de cubrir tus necesidades básicas diarias, cuando toque la hora de levantarse por la mañana estarás maldeciendo la mierda de vida que te ha tocado vivir. Pero...

¿Y si llevas una vida, digamos, "normal"?. Y si tienes un trabajo normal, unas necesidades cubiertas, unos amigos con los que salir, unas aficiones que te llenan....? . ¿Y si tu vida diaria es levantarte por la mañana para ir a un trabajo que no odias, volver a tu casa sabiendo que hay comida que llevarte a la boca, pasar la tarde con tu familia, salir con los amigos, ver un partido, ir al cine, ó hacer la compra semanal en el hipermecado de siempre....?. Sin grandes proyectos, ni lujos, ni protagonizar hechos históricos que pasarán a la historia... ¿Y si tu vida es, ni más ni menos, que llevar una existencia tranquila y sin sobresaltos? (rutinaria y cómoda; pero no aburrida...).

Pensaba en ella cada instante, me devoraba el dolor por dentro, la veía allí, en la cama, dormida... y todo me parecía como si estuviera viviendo un sueño, una pesadilla... Y hoy ya, cuando veo que se recupera tan bien, que la sonrisa vuelve a nosotros, que he recuperado la normalidad de mis días a diario, no puedo nada más que sentirme contento y satisfecho de volver "a mi rutina diaria"...

¿No creen?.



2 comentarios:

  1. Y tanto que sí, Carlos, y tanto que sí. Afortunadamente, nosotros tenemos una vida más o menos tranquila y por eso mismo cualquier cosa que cambie esa situación nos mantiene inquietos, desasosegados. No digo el cambio de irte de vacaciones, por ejemplo, porque más o menos tu vida normal la llevas contigo adonde sea, son esos otros cambios, los inesperados, los tristes, los que uno nunca quisiera que le acontecieran, los que más sobresaltan porque te ves, como tú bien dices, en una irrealidad de la que temes no salir nunca. Pero, mira, sí, se sale. Y uno, tras esos días de angustia, y si todo ha llegado a buen puerto, se siente casi más fuerte. Claro que mejor que eso no nos llegue nunca, pero es que, queramos, o no, nos llega. No estamos preparados, me temo, porque lo que deseamos es seguir siempre con esta rutina bonita que nos envuelve y casi casi nos protege.

    Carlos, me alegra muchísimo que tu nena se esté reponiendo y que vosotros, Alicia y tú, volváis, poco a poco, a vuestra deseada rutina.

    Un abrazo y a cuidar mucho a la niña.

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