jueves, 21 de noviembre de 2013

Democracia secuestrada

Hablábamos ayer de impunidad y democracia; y de cómo no puede haber una sin la otra, ni ésta sin aquella. Porque es evidente que se corrompe el mismo concepto de "Democracia" cuando a algunos de los ciudadanos no se les pide cuentas por errores ó delitos cometidos en su actuación, y a otros, sí; cuando robos, estafas, engaños ó malversaciones quedan sin el castigo correspondiente "por ser vos quien sois"; y sin embargo, se persigue con saña al ciudadano medio considerándole "per se" un defraudador de Hacienda, pongamos por caso...

La impunidad de las clases dirigentes y poderosas, de la gente con dinero, es propia e intrínseca de las dictaduras. Y esto es así. No cabe hablar en una democracia, en una auténtica democracia occidental,  de que la ley se porta de forma diferente con sus ciudadanos, en función de a qué clase social pertenece, de qué raza es, ó si es varón ó hembra... En las dictaduras, por el contrario, sí; el dictador se cree designado por Dios directamente, y acumula tal poder en sus manos que llega a creerse que él, como en la película de Charles Bronson, es la "Justicia"...; y como ser humano que, le guste ó no le guste, es, simplemente protege a sus seguidores y/o partidarios...

Por eso sorprende tanto la situación actual de España, supuestamente una de esas democracias occidentales.... Leer, por ejemplo, que "La suma arroja un fraude que supera los 281.000 euros pero repartido en cuatro años y no ejercicio a ejercicio, de modo que el fisco no se pronuncia explícitamente pero deja claro que no aprecia delito fiscal " (sobre Urdangarín y sus andanzas, ayer en el ABC), es tomar a los españoles por tontos... Porque, vamos a ver, ¿cómo se puede cometer un fraude, y que eso no sea delito...?. Como decía el ventrílocuo aquél, "me lo expliquen...". Ya sabemos que doctorandos hay, y expertos en leyes, y catedráticos de índole diversa, que nos lo podrán explicar perfectamente... Pero es que no es eso, señores, no es eso; es que hablamos de que en este país, al que tanto le gusta parir nuevas y nuevas leyes como si fueran churros, este país, digo, se ha dotado de una legislación inmoral, consentidora del delincuente de cuello blanco, y durísima, como dije ayer, con el pobrecito ladrón de gallinas... 

Por muchas explicaciones que nos quieran dar, que un sujeto, un caradura, cometa un fraude de, atención, ¡281.000.-! euros (casi 50 millones de las antigüas pesetas...), y el fiscal diga que "NO aprecia delito", es para que a uno se le caigan los pelos del sombrajo, como vulgarmente se dice, y mandar a tomar porcul... a más de uno, de dos, y de tres... ¿Y sí comete delito el desgraciado al que se le ha olvidado meter ó no declarar una factura mierda de, no sé, 600 euros?. ¿Y sí aplica la Agencia Tributaria todo su omnímodo poder en inspeccionar la declaración del IRPF a un trabajador con una nómina anual de veinte mil euros, porque "ha visto algo raro", resultando que para cobrar una devolución miserable de 700 euros debe esperar cuatro, cinco, seis meses?... ¿Y nos escandalizamos al leer que España es el país del sur de Europa con más economía sumergida y mayor fraude fiscal, y luego resulta que quien defrauda a la Hacienda pública, a los bolsillos de los ciudadanos españoles, al bienestar común, 281.000 euros "no ha cometido delito?. O sea, que cuando el fontanero, el electricista, el carpintero, el albañil... venga a nuestra casa, y nos suelte aquello de "con IVA, ó sin IVA", nosotros como españoles honradísimos que somos le debemos decir "no, hombre, por favor, ¡con IVA!", mientras los Urdangarín, los Torres, los Matas, los Camps, ... se lo llevan calentito, a la vista de todos, y sin que aquí NUNCA pase nada?... ¿La ejemplaridad sólo funciona y es de obligado cumplimiento para los que menos tienen, mientras que gobernantes, poderosos, millonarios, ... ni deben de dar ejemplo de nada, ni deben cumplir condena por  sus malos actos?...

En fin, que seguimos siendo un país de chirigota, de hazmerreir, de chorizos e impresentables, de prepotentes y chulos, en el que asumir, ó exigir, responsabilidades por las faltas cometidas no entra en el ADN... de las clases altas.

5 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo, Carlos. Nuestra democracia es una farsa de democracia, esto es una dictadura de las clases altas. Se hace lo que a ellos les sale de los mismos, y si los de abajo se quieren manifestar, les mandan a los perros y punto. Y yo que creía hace años, pobre de mí, que la corrupción estaba en todas partes menos en nuestro país... Menuda ilusa :(

    Buen jueves :)

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    1. Pues sí, Mª Carmen, pues sí. Me temo que empezamos a escalar puestos en el ranking de los países más corruptos del mundo. Nada nuevo, por otra parte: no sé si te acuerdas de los últimos años del felipismo, con casos nuevos de corrupción casi cada día, como quien dice... Y 20 años después casi, ahí seguimos, sin que ni el Borbón ni la troupe política hayan sabido resolver el verdadero cáncer de cualquier democracia.

      Una pena, sí, y una enorme loza sobre nuestro futuro.

      Gracias.

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  2. Yo temabien estoy de acuerdo en todo. Una pena de pais.

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  3. Carlos...pero nuestros políticos siguen diciendo que son los otros... claro... aquí no hay autocrítica de ná. Así nos va... Pero hay que seguir adelante, porque algún día cambiará. ¡buaaaaaa!

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  4. Ha esta estirpe de dirigentes no los elimina ni una Bomba de Hirochima que les caiga encima. Cuanta verdad nos dices siempre en tus comentarios, Carlos. Un saludo.

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