lunes, 25 de noviembre de 2013

El Maestro

Pues como ya saben ustedes que la Educación es un desastre en España, gracias a PSOE y PP (monta tanto...), a su ceguera, a su estulticia, y al interés de ambos en mantener al pueblo en la ignorancia más atroz en su propio provecho, aquí les dejo un interesantísimo artículo de Rafael Rodríguez Prieto, publicado en Diario de Cádiz. 

Se puede decir más alto, pero no más claro. A ver, quien corresponda, toma buena nota. Leánlo, por favor, es muy aclaratorio:

"SIN usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de esto (…) sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido". Éste es un fragmento de la sentida carta que Albert Camus envió a su maestro de Primaria poco después de ganar el Nobel de Literatura. En la bella película La lengua de las mariposas Fernando Fernán Gómez encarnó a un maestro como el de Camus, comprometido con sus estudiantes y con la construcción de una sociedad de ciudadanos. Estos maestros son el último dique contra una sociedad de siervos obsesionados con Facebook.

Recuerdo a mis maestros de E. G. B. con afecto y devoción. Mi maestra de lengua -Doña María- nos leía Platero y yo en clase. Era una mujer adelantada a su tiempo que había trabajado en escuelas de España y África. Don Jacinto era el profesor de Matemáticas; un hombre entregado a su profesión que ponía ceros en un cuaderno negro sin que nadie se traumatizara. Doña Chelo fue la maestra que nos mostró la historia como algo profundamente enraizado en nuestras vidas. Su magisterio, su vínculo a la escuela pública, fue decisivo para el futuro de los que fuimos sus alumnos. No era una escuela con buenas instalaciones y, a veces, se inundaba cuando llovía. Sin embargo, fuimos unos privilegiados. Pero éste no es un artículo nostálgico. Hoy contamos con mejores equipamientos y maestros magníficos que también se esfuerzan en educar. El problema es que no se les permite hacer su trabajo.

Parece mentira, pero los maestros de la EG.B. de principios de los ochenta desconocían los abusivos sistemas de control del gobierno autonómico de turno, las competencias o las inabarcables montañas de papeles. Hace unos días, la prensa se hacía eco de una estadística estremecedora: los aprobados de despacho se han multiplicado por once en los últimos diez años.

¿Qué está sucediendo con la educación? Una legión conformada por algunos pedagogos y psicólogos se han desplegados por nuestras escuelas y universidades con el fin de mostrarnos los secretos de la educación. Estos secretos se asemejan más a los sortilegios lingüísticos que a otra cosa. Una pléyade de palabras vacías, aunque muy útiles para el poder, se han aposentado en nuestros pupitres con el fin de burocratizar la escuela y amedrentar al docente. Ahora lo realmente relevante no es enseñar, sino aprobar. La calidad consiste en rellenar miles de papeles, no en educar lo mejor posible.

Los políticos han decidido erosionar la autoridad del maestro y ahogarlo en burocracia. De ello depende la próxima estadística y las vacaciones de los papás. Y los papás votan. Lo de menos es exigir y que los alumnos sepan, se esfuercen y trabajen. Que sean ciudadanos conscientes de que sus derechos implican obligaciones y que el mundo de fuera no se parece al que reflejan sus ilimitadas pantallas -algunas de ellas felizmente subvencionadas por la Juntade ndalucía. Tengo la suerte de conocer a un maestro verdaderamente socialista que fue pastor antes de docente y poeta. Un buen ejemplo para tanto político analfabeto que se escuda en la demagogia barata para esconder su pereza y su resentimiento hacia los libros y la cultura.

Rubalcaba, "ése casi recién llegado al coche oficial", se vanagloriaba de haber encontrado la solución a los problemas de la educación: un MIR para los maestros. Habría que recordarle que, al contrario que los agraciados por puestos de confianza de su partido, los maestros de la escuela pública tienen que aprobar unas oposiciones bastante duras y padecer bajadas periódicas de su salario. Estos políticos irresponsables hacen campaña electoral frivolizando con la educación. Desean una educación finlandesa al menor coste posible, haciendo recaer sobre el maestro todo el trabajo que no desean ni pagar ni contabilizar. Favorecen los recortes de plantilla, la eliminación de oferta educativa, la privatización de comedores, la congelación de los presupuestos para la enseñanza pública, mientras favorecen a la concertada. Si todo sigue igual, la escuela pública quedará sólo para personas con escasos recursos e inmigrantes que no son aceptados por las concertadas. Algunos piensan que la igualdad se reduce a decir maestros y maestras, alumnos y alumnas. Así nos va.

Es como si se tejiera por el día y se deshiciera, por la noche, el sudario que los políticos han preparado a la escuela pública. El problema es que ni siquiera la tela que usan en sus sucesivas normas es la que Penélope conseguía en el Ática. Más bien es un tejido made in China perpetrado por aquellos que ni respetan ni quieren a la escuela pública.


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