martes, 5 de noviembre de 2013

Un mes después

Pues sí, David, sí. Recuerda mi yerno en el Facebook que "ya hace un mes de que volviste a nacer y todos nos llevamos el peor susto y encima buen regalo de cumpleaños que tuvo Carlos Facio Castañeda al volverte a tener en tus brazos"...

Hace un mes desde aquella fatídica noche de lágrimas, desazón, impotencia y rabia. Un mes de incertidumbre, de dolor, de agobio, de tristeza... un mes de wasas, de llamadas, de preguntas, de vacío, de ¿malos presagios?... Nos llamaste, y el mundo se borró para nosotros, la vida se hizo insoportable, el amor hacia ella se hizo eterno, y la distancia... un horror.

Yo cumplía años, sí, al día siguiente; y su hermano, cinco días después. Y ayer, que ya hizo el mes de tan aciago suceso, fue mi santo, San Carlos Borromeo, fíjense las casualidades de la vida. Hace un mes estábamos a estas horas en el Hospital, en la sala de espera de la entrada, pendientes e  impacientes de cualquier noticia que nos pudieran dar, de cómo estaba, de cómo seguía, de si se le habían pasado ya los efectos de los sedantes, de si preguntaba por nosotros, de... Aquello se convirtió en un camarote de los hermanos Marx, entre familia, compañeros, amigos; algunos preguntando, otros aportando datos de lo que sabían, algunos incluso que se acababan de enterar y no daban crédito... Gracias a ellos, a esos compañer@s con los que ella comparte vida, rutina, estudios y experiencias, nos fuimos tranquilizando, animando dentro de lo que cabe, dándole incluso otra oportunidad a esta vida perra que estaba siendo tan, tan injusta... 

Tuvo mucha suerte, nos dicen. Tuvimos mucha suerte, digo yo. Se ve, dicen, que ese ángel de la guarda que todos, dicen, llevamos a nuestras espaldas, tuvo muchos reflejos y se pudo interponer entre mi hija y el destino fatídico que casi se cumple. Eso, y los veinticuatro años llenos de fuerza e ilusión que tiene, claro...

"Ya hace un mes que volviste a nacer...". Hace un mes, David, que todos volvimos a nacer... Y yo tuve, sin ninguna duda, el mejor regalo posible de cumpleaños: mi hija.


4 comentarios:

  1. Y yo me alegro mucho, Carlos, por ella, por vosotros. Esos momentos no los vais a olvidar nunca pero el tiempo los hará menos dolorosos. La vida os da otra oportunidad, sobre todo a ella, y seguro que sabrá aprovecharla.

    Un abrazo y felicidades atrasadas por ese cumpleaños y el santo, Carlos.

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  2. Gracias, Mª Carmen. Eso esperamos, que el futuro sepa compensar tan mal trago.

    Besos.

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  3. Me alegro por la actual felicidad de tu familia. Los malos recuerdos se irán diluyendo y os quedará la fuerza y el amor que de demostrasteis en esos momentos.
    Un abrazo. ¡Ah! y felicidades por San Carlos.

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