viernes, 31 de enero de 2014

Unicaja y los mayores

Ya sabrán ustedes que no soy ningún admirador precisamente ni de UNICAJA (antigua Caja de Ahorros de Cádiz), ni de su presidente, Braulio Medel, ese señor con fama de excelente gestor adquirida a base de freir a comisiones de todo tipo a sus clientes, a los que menosprecia y considera merecedores de todos los males bíblicos que les puedan caer  encima (y digo esto porque suelo escuchar con más frecuencia de lo que sería normal quejas del trato recibido en sus sucursales de diferentes conocidos, por unos empleados convencidos de que trabajar en un "banco" les da como una cierta superioridad frente al común de los mortales...). Pueden leer mi entrada "Unicaja", de hace unos meses...

El caso es que últimamente estoy visitando una sucursal de Unicaja por motivos del "cargo": en contra de mi absoluta voluntad, me ha tocado ser "presidente de la comunidad" de garajes de mi casa, cargo que, se los reconozco, estoy deseando de abandonar, aunque me queden aún unos meses (lo siento, sr Gil, de "Aquí no hay quien viva", no todos compartimos su entusiamo por ser presidente de la comunidad...)

Esta mañana me acerqué para retirar fondos (cheque, no hay tarjeta de cajero) con los que pagar un arreglillo que se ha hecho, y me llamó la atención un par de cosas, que les quiero comentar:

1º. No caí en la cuenta, pero hoy es... ¡31 de enero!; o sea, fecha de cobro, después de la temida cuesta de enero. Lógicamente, ¿qué me encontré al llegar?: eso es, una buena cola de personas, claro. ¿Qué me sorprendió?... Pues que la mayoría eran... personas de la tercera edad, ó sea, supongo, jubilados... Esto me hizo preguntarme si es que no saben que desde hace muchos años existen las "tarjetas bancarias", que les permiter sacar dinero de los cajeros automáticos... ¿Ó no se fían, y prefieren ver "matearilizado" en su libreta de ahorros el correspondiente asiento de abono de la pensión?.... Es que, no sé, me resulta llamativo que allí estuvieran todos para sacar dinero, no sé si me entienden, cuando podían evitar colas "tan largas" acudiendo a los cajeros... Quizás es que sea también para ellos como un entretenimiento, no?, una forma de salir de la rutina diaria...

2º Que el español no lee, es más que evidente. Les cuento: en la sucursal, una maquinita de esas que sirven para actualizar las cartillas. En la pantalla, bien visible, se lee que "está fuera de servicio"... Pues como si nada: la gente iba a la máquina derechita, como el toro saliendo del corral, intentaba meter la libreta en la ranura correspondiente... y no entraba... y empujaba, a ver si así... pero nada, no iba... Hasta que un alma caritativa les gritaba que la máquina "está estropeá, no funciona!"... Y les hablo no de uno ni de dos, sino de bastantes en el tiempo que estuve esperando la cola... Vamos a ver, joder: ¿nadie lee lo que pone en la pantalla antes de hacer nada?.

En fin, que una entretenida mañana, como ustedes pueden suponer.

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