viernes, 28 de marzo de 2014

Simplemente, gracias.

Pues será la falta de costumbre, fíjense. Uno, que ya ha pasado el medio siglo de su existencia, y que a lo que aspira a estas alturas de la vida es, sólo, a que lo dejen tranquilo, se monta en una nube blanca y algodonosa cuando hablan, bien, de él. Vanidad humana, sí, pero todos tenemos nuestros defectos. ¿Cierto?.

Esta mañana me comentó un compañero que Diputaneando hablaba de mí; ya les he hablado en otras ocasiones de Diputaneando y de Juanfran, al que ustedes conocerán porque suele ser comentarista de estas mis entradas. De hecho, hace tiempo, le dediqué una entrada, porque algún "demócrata de toda la vida" había pedido el cierre de su blog (captan la ironía, no?)... Pueden leerlo aquí: http://siguemecf.blogspot.com.es/search/label/Diputaneando 

Ha habido ya otras ocasiones en las que él, Juanfran, me ha nombrado en su estupendo y leído blog; e incluso, casi directamente, ha tenido la inmensa gentileza de poner tal cual alguna entrada mía, porque le ha gustado, y le ha parecido interesante para sus lectores y seguidores. Y mi satisfacción, evidentemente, ha sido inmensa, como quizás imaginen ustedes.

Pero hoy ha sido el summun: directamente habla de mí, y me dedica unos elogios tan, tan bonitos, que uno no puede más que desparramarse en gozoso orgullo, derramar lagrimitas de emoción, y agradecer, de verdad, sinceramente, tal gesto. Porque no está uno acostumbrado al elogio y a los piropos, a las alabanzas y a las buenas palabras; porque, a pesar de todo, en esta mierda de vida que nos ha tocado vivir, padecer y sufrir, gestos como éste son los que hacen que se le hinche el corazón, y suelte aquello de "gracias a la vida que me ha dado tanto...".

Gracias, amigo, por tus cariñosas palabras. Es algo que, te aseguro, jamás olvidaré. Ya te lo dije una vez, y aprovecho ahora la ocasión que me das, para repetírtelo: aquí estamos, dentro de nuestras posibilidades, para echarte una mano cuando la ocasión así lo demande.  Un abrazo fuerte, cálido, caluroso de este que te quiere...



1 comentario:

  1. Bueno, Carlos, no tienes que darme las gracias por nada. Me gusta tu blog, cómo ecribes y cómo eres. Así que escribo y me quedo corto.
    ¡Ah! y hay que añadirle que, encima, eres agradecido.
    Un fuerte abrazo

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