martes, 18 de marzo de 2014

Un panorama desolador

Suelo escuchar la radio en el coche por la mañana (en realidad, la radio la tengo puesta siempre cuando voy conduciendo...). Canal Sur, en concreto, no por afinidad ideológica ni nada de eso, sino por estar al tanto de las noticias más cercanas, las de Andalucía y Cádiz; luego, ya a las 7'30, cambio el dial, y pongo al Herrera ("Herrera en la onda", en Onda Cero)...

El caso es que esta mañana fue, sinceramente, desoladora. Tom Benítez, el presentador, no paraba de soltar noticias relacionadas con la corrupción... Me invadió una impotencia, una tristeza. Que después de casi cuarenta años de dictadura, el panorama actual de la democracia en España sea una sucesión ininterrumpida de casos de corrupción uno detrás de otro, es profundamente deprimente. Uno no encuentra explicación ni posible ni pausible a esa ambición desmedida de los responsables políticos de este país por enriquecerse a toda costa, robando de la manera más desaforada, olvidando sus obligaciones hacia el pueblo que le ha votado, dedicando su tiempo sólo a hacerse millonario, si no lo era, ó más rico aún, si ya lo era; detrayendo los tan necesarios caudales públicos del destino noble para el que fueran destinados, en unos tiempos, además, tan sacudidos por el hambre y la pobreza.

Pero es que además indigna aún más, si cabe, esa falta de respuesta contundente ante tanto caso sagrante de corrupción; aquí nadie va a la cárcel, aquí nadie devuelve lo sustraído, aquí nunca pasa nada... Y esta inacción no es que sea indignante, que lo es, sino triste, deprimente, y todos los adjetivos que quieran añadirse. No se ve una respuesta contundente ante cualquier caso de robo, de expolio, del dinero público, como si diera igual, como si fuera admisible que el dinero de todos vaya a pasar a los bolsillos privados sin que al ladrón le pase nada (ya saben lo que dijo la "menestra": el dinero público no es de nadie, es de todos... (?)). Ya se mire a derecha ó a izquierda, ningún espectro político se libra; y a ningún partido político parece importarle.... Excepto si el pillado es del bando contrario, naturalmente.

Y no deja de sorprenderme, también, el silencio del Jefe del Estado ante esta situación tan y tan patética... Que no veamos un gesto de la Corona, un puñetazo en la mesa, un "algo" de quién también está obligado a adoptar las medidas necesarias y contundentes para que su "reinado" no pase a la historia como un tiempo de corrupción galopante, lleva a exclamar en voz alta aquello de: "y para qué queremos, en estas circunstancias, un rey?". Al final, cabe la sospecha de si no hace nada porque no sabe, ó porque no puede, no vaya a ser que...


5 comentarios:

  1. No, Carlos, aquí nunca pasa nada (a ellos, claro está) porque son ellos mismos los que se encargan de que las cosas siempre estén a su favor (justicia lenta cual caracol, para que pasen los años y prescriban los delitos, entre otras cosas). Y ahí los tenemos, ellos cada vez más ricos y sintiéndose más a sus anchas, hagan las tropelías que hagan, y nosotros fastidiándonos y aguantando carretas y carretones. ¿Hasta cuándo?, me pregunto yo.

    Un abrazo y buen martes.

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  2. Por eso ya he dicho en otras ocasiones, Mº Carmen, que este país no tiene remedio, que pasarán los años y seguiremos igual, que esto es un desastre de imposible remedio ya...

    Si la justicia en este país sólo se aplica a una parte de su población ("casualmente" (?), a la más débil...); si los ricos, por ser quienes son, parece que no deben de dar ninguna explicación de las tropelías que hagan; si la impunidad casi está garantizada por ley a un sector de los españoles... es imposible que este país no vaya cada vez a peor...

    Gracias por tus comentarios, y buen martes.

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  3. Demasiada gente callada, demasiada gente sumisa, demasiada gente partidaria, demasaiada gente tontamente agradecida, demasiada gente que le gustaría hacer lo mismo que critican... demasiada poca gente para cambiar. Así nos va.

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    1. Carlos, no sé por qué no ha salido mi nombre... Soy Jfjuanes

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    2. Pues hemos de convenir que sí, Juanfran, que nos hemos convertido en un pueblo sumiso, dormido, y nada exigente con quienes nos gobiernan. No sé si seré demasiado pesimista, pero es que la situación empieza a ser, no ya preocupante, sino, a mi entender, de emergencia nacional...
      No puede ser que a diario nos desayunemos con casos de corrupción, nuevos ó antigüos; no puede ser que se afience la sospecha de que robar sale gratis; no puede ser el silencio cómplice de un Jefe de Estado que cuesta una millonada a los españoles...
      Seguramente, la cuestión resida en lo que comentas: que, al fin y al cabo, envidiamos que... no lo podamos hacer nosotros.

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