jueves, 10 de abril de 2014

Analfabetos millonarios

Pues sí, que eso es lo que tenemos, y así estamos, y estaremos el resto de nuestra vida, por siempre jamás. No sé si han llegado a ver tan lamentables imágenes. Sí, sí, la de Dani Alves, jugador estrella del Barcelona, ese equipo todo sonrisas y desprecios cuando gana, pero cuyos gestos no son los mismos cuando pierden...

Bueno, pues este impresentable resulta que cuando llegó a la habitación de su hotel, se grabó en un vídeo, que por supuesto colgó en Youtube, saltando en la cama, y gritando como alma que lleva el diablo. Olvidando, por ejemplo, que en esa misma cama que él está pisoteando, se deben de seguir acostando más gente, que no tienen porqué soportar los posibles olores humanos que este tipejo ha podido dejar en el colchón, por ejemplo...

El caso de Alvés es, cuanto menos, curioso. Cuando su equipo juega fuera, hay ocasiones en que los aficionados locales, debido a su color morenito de piel, le gritan eso de "mono, mono", ya saben, por aquello de mosquearlo y descentrarlo. Y él, como es natural, se mosquea por esos insultos racistas... Pero es que, caray, en cuanto tiene ocasión, ahí está, haciendo el... ídem. Además, es tan buen futbolista como vomitativo: no sé cuántos años lleva ya jugando en España; pues bien, jamás, lean bien: ¡jamás!, ha hecho una falta a ningún jugador contrario. Según él, claro, porque no hay falta que cualquier árbitro le pite en contra que no proteste, mueva los brazos, niegue con la cabeza, y forme el numerito... Una joyita en el campo, vamos; un jugador que nunca admite que en cualquier entrada suya al adversario haya podido hacer falta. Y miren que si algo le caracteriza es la dureza de su juego; estoy seguro que si se mira la foto de su DNI al finalizar cualquier partido, ésta aparecerá llena de moratones por todos lados; porque, simplemente, es un burro en pie jugando al fútbol...

Va además de "intelectual" por la vida, con un comportamiento rechazable siempre rozando la prepotencia. Ya saben, el típico jovencito millonario, con una cuenta corriente de muchos millones de euros por sólo saber golpear una pelotita, y que no asume con la modestia que debía tal situación, sino todo lo contrario, no desaprovecha momento alguno para dárselas de importante. Así, no es nada raro verlo vistiendo de chaqueta, en principio elegantemente... y descubrir luego que lleva unos pantalones cortos merecedores de un premio al horterismo. Pero es que el muchacho es así: millonario, pero idiota. No lo puede remediar.

En fin, que quería dejarles a ustedes estas reflexiones. Discúlpenme si son ustedes seguidores blaugranas. Pero este chico es un mal ejemplo de lo que, teóricamente, el Barsa defiende...


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