martes, 15 de abril de 2014

De la mala educación

Pues verán ustedes... Hace un rato, he entrado en un un bar a desayunar; sólo una persona, mayor, sentada en una mesa. 

-"Buenos días"- saludo. (A mi me han criado así, qué vamos a hacerle...)

-"             "- me han respondido...

Sí, sí, exactamente eso, como ustedes pueden leer. Ó sea, no ha habido respuesta. Repito las circunstancias: salón casi vacío, sólo una persona sentada tomando su café, y además, ya mayor...

Es cierto que tengo, no sé, la "malacostumbre" (?) de saludar cuando entro en una cafetería, panadería, frutería, ó lo que se tercie. Y es cierto que no soy, en circunstancias normales, de saludar pegando un vozarrón que le extirpe a alguno que otro el tímpano; por buena educación, procuro no elevar en demasía la voz, sino usar un tono "normal", vamos a decirlo así... Pero, independientemente de esto, una de dos: ó los españoles en general están ya sordos perdíos tras generaciones de hablar a voz en grito....; ó la educación se va perdiendo a medida que van pasando los años...

Porque esto que les estoy contando no es que me haya pasado sólo hoy, sino que suele pasarme. La reacción varía en función de la edad, según he observado: los jóvenes, que ya sabemos que pertenecen a "la juventud más preparada de la historia" (vaya imbécil al que se le ocurrió esta frasesita; en qué cabeza cabe que teniendo uno de los peores sistemas educativos del mundo, sino el peor, sus estudiantes vayan a salir perfectamente preparados...), los jóvenes, repito, no te hacen ni puñeter... caso, ni se coscan; los mayores, te miran, y parece que están como intentando recordar si te conocen ó no, para devolverte el saludo, ... En resumiendo: dan la impresión que si sí te conocen, te van a saludar; pero como no te conocen, no se ven "obligados" a devolverte el saludo... Lamentable, ¿no les parece?.

La conclusión de los que les estoy contando es que no andan tan lejos, en cuanto a educación se refiere, jóvenes y mayores. Para peor, claro... Y que algo tan simple como es la convivencia diaria entre españolitos empieza a sufrir los efectos de una Educación y una Cultura perversa, democrática, sí, pero auténticamente demoledora para su futuro. Porque una cosa es que (me suele pasar también...) por despiste no saludes al conocido; y otra bien distinta, no saludar por simple cortesía a quien acaba de llegar a donde tú estás... Lo que, fíjenese qué curioso, no solía pasar en la tenebrosa dictadura de hace cuarenta años, en los que saludar era una muestra de buena educación.

En fin, como dijo aquél, los tiempos que avanzan una barbaridad... y no siempre para bien.


1 comentario:

  1. Pues sí, Carlos, suele suceder. A lo mejor pensaba esa persona que estabas saludando al que está detrás de la barra,o al camarero... ¡yo qué sé! Yo también saludo cuando entro en algún recinto que no sea muy grande y donde haya poco público, ahora bien, en una cafetería de Madrid ni se me ocurre, me tomarían por marciana, jeje.

    Y lo curioso es que si vas por el campo, por el bosque, caminando, y te encuentras a alguien, todo el mundo se saluda, yo la primera.

    Buen martes, y ya sabes, tú sigue saludando, si es que así te sale de dentro.

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