lunes, 26 de mayo de 2014

Tu mirada eterna



No quiero mirarte a los ojos,
Y quedar para siempre como esclavo inerte
Del fulgor de tu mirada eterna;

Aparto mis ojos castigados
De tus pupilas delicadas
Para que no me castigue el rubor inmenso
De la sonrisa eterna, el iris luminoso,
La suave caricia de suave conquistador....

Deslumbra esa alegría innata,
Ese moverse cimbreante de encanto,
Esos brazos acariciando la Luna,
Esos tacones de ritmo sin cesar...

Pero tu mirada, esa mirada
Que te desafía, te reta, te envuelve,
Que no se olvida, que se teme y se desea,
Que te revuelve el alma...

Esos ojos negros de azabache intenso
Que atraviesan tu alma atormentada
Y te hace creer en un Dios que quizás,
Después de todo, existe...

¿Acaso cuando miras la playa inmensa
no notas el oleaje que levantas?.
¿No son esas estrellas que ahora vemos
el pose susurrante de tu mirada inquieta?.

No quiero mirarte a los ojos,
Y quedar para siempre como ángel perdido
En el infinito presente;

Ni sentir remordimientos ahogados
Por perder el escaso juicio que aún queda
En este vagabundo de vivir incierto;
Porque eso es, niña, el sólo hecho de mirarte:
Un anhelo de creyente,
Un cruento castigo de fatuo remordimiento,
Un placer de los que ya no quedan,
Una brisa, un amanecer cruento,
.... un simple beso.

18/05/2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario