domingo, 20 de julio de 2014

Fin de curso

Pues ahí nos ven ustedes, de cena, este pasado martes, despidiendo el gratísimo curso de baile 2013-2014.  Con todos aprobados, por supuesto...

Nos reunimos en la pizzería nueva que han abierto hace unos meses en la Plaza del Carmen, Caruso, que hasta esta misma semana no he tenido ocasión de conocer; y por partida doble, fíjense...

Sí, resulta que este lunes, como quien no quiere la cosa, y aprovechando que mi querido Ignacio estaba de aniversario matrimonial, aprovechamos una invitación genérica que hizo en el clamor del wasap... Y allí nos colamos este lunes, como les digo, en una velada estupendísima y muy gratificante, a la que se unieron Manolo y Charo unos minutos después... No conocía, ya les digo, el Caruso; y debo de decirles que está muy, muy bien: buenas instalaciones; buen servicio; buena comida; y buenos precios... Muy completo, vamos.

Estuvimos tan a gusto que, fíjense, teniendo al día siguiente la cena de fin de curso, y dado que aún el sitio no estaba definido, nos pusimos de acuerdo en que ese era un sitio estupendo pata celebrarlo. Y, dicho y hecho, reservamos para el día siguiente... Cena que celebramos, por cierto, en la misma azotea, con unas magníficas vistas (pueden ustedes ver en la foto de arriba, al fondo, la mismísima Iglesia del Carmen...), y una buena panorámica de la calle Real. Acompañó además la temperatura, sin nada de frío, pese a que allí estuvimos hasta la una y pico de la madrugada...

La cena, ya les digo, fue entrañable. Como lo es este admirado grupo que le sonríe a la cámara. Supuso un digno y magnífico colofón a lo que ha sido un año de baile, sí, pero de camaradería, de risas, de convivencia, de tapeo, incluso... Porque la vida, con sus cosas y sus casos, tiene, no obstante, esos grandes momentos que a todos nos hacen dibujar una sonrisa de felicidad en nuestros labios. Empezábamos este nuevo curso entre la esperanza y las expectativas; entre la ilusión y la incógnita, porque cambiábamos de sitio, de costumbres, de la rutina de los últimos años... No de profesora, eso no; y esa era la gran confianza, porque ya conocíamos a Mª José, y sabíamos de su simpatía, estilo, y conocimientos...

Y así ha sido; hemos formado no un grupo de personas que se ven una vez a la semana para aprender baile, sino un grupo de amigos que están deseando de que llegue otro lunes para vernos, bailar, reírnos, bromear, y olvidarnos de penas y tristezas. Nos ven ustedes, mirando a la cámara, casi todos sonrientes (yo, a mi edad, aún no he aprendido a sonreír a una cámara de fotos... Lo siento), y sí, somos lo que se ve, la felicidad de un grupo de amigos muy bien avenidos. "Los Salseros Invencibles" nos hacemos llamar, ya que hemos sobrevivido a lo que no parecía que fuera a tener continuación... Y lo hemos logrado, a base de mucho cariño, dulzura, simpatía y compenetración.

Miren ustedes bien esa foto; porque ahí, donde los ven, todos miran ilusionados y felices, no ya al objetivo que los apunta, sino al futuro que se avecina. Con ilusión, con optimismo, con confianza. Porque en este vida, como ustedes saben, no se elige la familia en la que se nace; pero sí a los amigos que te deben de acompañar en tu vida. Y uno, por suerte, ha sabido elegir muy, muy bien.

Y aunque uno no sea el "alumno favorito" (¡ay, qué vamos a hacer!...), mi reconocimiento, desde aquí, a estos buenos compañeros salseros que tanto me endulzan la vida.

Gracias, amigos.

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