jueves, 14 de agosto de 2014

Bath

    Hace justamente una semana, y a estas horas, estábamos de visita en Bath, localidad no demasiada lejana de Bristol, del que les hablé hace nada...

Si después de leer lo maravilloso de Bristol :-) ustedes han empezado ya a preparar el correspondiente viaje y la visita subsiguiente... síganme haciendo caso, y añadan al paquete turístico la visita a Bath...

Bath es una localidad que está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, así que fíjense... Está cerca de Bristol, a no más de veinte minutos en tren, así que aprovechen el viajecito para ir admirando la campiña inglesa... Cuando llegan, y salen de la estación, lo primero que llama la atención es un jardincito de césped artificial... con varios butacones en los que sentarse cómodamente, y descansar, leer, dormir, charlar plácidamente,... lo que quieran. Una de las cosas que me ha llamado la atención en este viaje al imperio inglés es la cultura y educación de este pueblo. Es muy normal encontrase a gente leyendo por aquí y por allá, sentados en cualquier parque... Y ésta fue la primera imagen que vi al llegar a Bath: gente en ese jardín leyendo... Pura envidia, oigan...





Ahí me tienen ustedes, sentado en uno de los sillones-hamacas...

 Cuando ya se adentran, se encuentran con un pueblo encantador, en el que bulle la actividad por sus calles, en las que artistas varios intentan ganarse la vida cantando, en el que se suceden comercios de todo tipo para comprar lo que se les ocurra... Bath es bonito, muy bonito. Pueden visitar las termas romanas, la Catedral (con la entrada gratuita, aunque pueden abonar un "donativo" de 2 libras, que no es obligatorio...), el Puente de Pulteney sobre el río Avon (con un barco turístico que lo recorre), el Royal Victoria Park, típico parque inglés, a los pies de un majestuoso edificio victoriano; la casa más antigua de Bath, Sally Luns Refreshment House; un mercado donde comprar todo tipo de cosas, y en el que incluso se pueden fotografiar con la reina Isabel...

Y no sé si ustedes lo han visto alguna vez... Yo, no, nunca... Me refiero a una Iglesia, cuyo interior cobija, asómbrense, .. ¡una cafetería, y una librería!... Sí, sí, han leido bien: en el interior de una iglesia ustedes se encuentran con una cafetería, con varias mesas, en las que poder tomarse un cafelito tranquilamente mientras admiran su interior; y una librería, con un señor concentrado en su ordenador, y rodeado de estanterías con libros... Les repito: nunca he visto antes algo así, y me parece curiosísimo. Ah!, y sin que se rompa por ello el silencio exigible en tal sitio, como ustedes saben perfectamente que pasaría en.... Pueden imagináserlo, verdad?.

Al hilo de esto: durante mi visita a la Catedral, comenzaron la misa (o cómo diablos se llame allí...). Y no pasó nada, no se interrumpió la visita de los turistas que allí estábamos, ni hubo histerismo de ningún tipo... Hubo una convivencia pacífica entre visitantes y creyentes, cada uno concentrado en lo suyo... Lo digo porque ya sabemos el mal humor y la mala leche que emplean los curas españoles, prohibiendo las visitas a "sus" templos mientras se celebra misa, con los malos gestos y los malos modales, con ese sentido de propiedad que tienen de los edificios religiosos, que consideran de su exclusiva propiedad... A ver si aprenden de sus colegas ingleses...




En resumiendo: una visita altamente recomendable cuando se acerquen por aquellos lares...

Aquí les dejo un enlace para que puedan ampliar información sobre Bath:






2 comentarios:

  1. Tiene que ser una ciudad preciosa, Carlos, y más por lo que nos cuentas. Yo estoy habituada a verla en las películas de Jane Austen, pues al ser lugar de vacaciones de la gente bien de la época está muy representada en los libros de la famosa escritora.

    Hasta luego :)

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  2. Realmente, Bath es una ciudad maravillosa. Yo la conocí hace 2-3 años, en una viaje a Londres, y me encantó. Además, reconozco que soy fan de Jean Austen desde siempre, así que para mí fue muy especial pasear por sus calles o entrar en la Catedral o el Balneario. ¡Era como estar en uno de sus libros!

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