lunes, 1 de septiembre de 2014

Aularios

Leo en Diario de Cádiz un artículo que me llama la atención: "El verano en las salas de estudio"...

Verán: no deja de asombrarme la capacidad del ser humano para inventar... naderías. Las salas de estudio, los aularios, etc, son algo que nunca he llegado a comprender; no es que sea de ahora, que siempre se me puede decir aquello de "claro, como te estás haciendo mayor"... No, es algo que me ha venido de siempre...

Veamos: uno va a una sala de éstas a ¿estudiar?; ¿en compañía de otros jóvenes y jóvenas?; ¿en un sitio en el que hay que mantenerse en silencio?; ¿en el que no se puede hablar?; ¿en el que no se puede hacer ruído?;... ¿Y dónde está entonces la gracia?. ¿En el que estás viendo a tu compi (ó compa...) al lado tuya, ó enfrente?. ¿Y...?

A ver si nos aclaramos: si vas a un lugar de ésto en el que, a lo que vas, es a estudiar, no a charlar, no a bromear, no a reírte... ¿Porqué no estudias en tu casa entonces, pedazo de gili...?. Ó es que los Aularios son la perfecta excusa para escabullirte de tu casa, no estudiar, no pegar ni golpe, y librarte de la vigilancia de tus padres?...

Uno todavía puede encontrarle explicación a que jóvenes y jóvenas necesiten estos paraísos del estudio cuando vive en un hogar con muchos hermanos, no tiene habitación propia, ó no reúne las condiciones necesarias para concentrarse en el estudio, y necesita algún sitio así... Pero con la cantidad de gente que se ve que los ocupan, llenándose la mayor parte de los días claves, ¿ninguno, nadie, puede estudiar en su casa?... Raro, raro, no?...

Verán: en mis tiempos de estudiante (allá por el Paleolítico Superior...), yo me encerraba en lo que era la salita de mi casa (la de mis padres...), donde tenía mi mesita con mi sillita, en la más purita de las soledades... Y mientras estaba allí encerrado, estudiando de verdad, mi madre, mi divina madre, ejercia de guardiana del silencio,  tal leona vigilante, para que yo pudiera estudiar sin que nada me perturbase... Y si mi padre ó alguno de mis hermanos hablaba en un tono de voz algo superior a lo "normal", ó subía demasiado el volumen de la TV que estaba en el salón, yo la escuchaba riñendo al infractor, y diciéndole aquello de: "... que el niño está estudiando!!!!". Y volvía el silencio más esplendoroso, sí ó sí...

Así que por eso les digo que esto de los aularios, las salas de estudio, y estos inventos tan modernos, me suenan más a excusas de malos estudiantes que a verdaderas necesidades que cubrir...


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